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LOCARNO 2018 Semana de la Crítica

Crítica: L'Apollon de Gaza

por 

- LOCARNO 2018: El último documental poético de Nicolas Wadimoff abre la Semana de la Crítica de Locarno

Crítica: L'Apollon de Gaza

Mientras que el tema del último film de Nicolas WadimoffL'Apollon de Gaza [+lee también:
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(proyectada durante la Semana de la Crítica del Festival de Locarno), no parece tener mucho en común con su predecesora en la muestra (Jean Ziegler, l'optimisme de la volonté [+lee también:
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, presentada fuera de competición en 2016), la estética que las caracteriza y las une es inconfundible. Ambas muestran una sana tendencia a dejar que las imágenes hablen por sí mismas, para dejar que se eleven más allá del texto hablado (que solo oímos muy vagamente a través de una voz en off, que reside en un punto intermedio entre el sueño y la realidad), de forma que realicen su potencial completo, sin sentir la necesidad de subrayar su significado con palabras. Queda en manos del público aprehender su significado. 

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Ocho años después de la aparición de Aisheen (Still Alive in Gaza) [+lee también:
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, Nicolas Wadimoff vuelve a cazar los fantasmas de Gaza, y esta vez ha elegido como punto de partida una estatua de bronce que se remonta al 200-300 a. C. Esta es una estatua antigua de valor incalculable por su rareza, y que deslumbra a aquellos que tienen la suerte de verla. Se trata, de hecho, de una representación del dios olímpico Apolo, que una vez reinó sobre la magnífica ciudad de Gaza. El problema, sin embargo, es que la estatua ha desaparecido misteriosamente. Sin dejar rastro. Todo lo que queda son las historias de aquellos que tuvieron la fortuna de admirar la estatua en persona, una multitud de testimonios apasionados que se tejen hasta formar una gran red, trenzada con hechos, mitos, intriga y, sobre todo, esperanza.

Wadimoff emprende la búsqueda de una verdad que ya sabe inencontrable, comenzando por el testimonio del pescador que sacó la estatua de Apolo del mar de la costa de Gaza en 2013, y terminando con la exploración de una posible conspiración de las milicias de Hamás, una posibilidad terrible que sume al gobierno en el miedo. 

La incertidumbre ligada a la imposibilidad de verificar las muchas historias sucesivas que se cuentan y entrelazan se potencia mediante las imágenes que las acompañan. Son con frecuencia imágenes en claroscuro, o reflejos (como las dos ventanas filmadas una junto a la otra, pero separadas por un muro, enmarcando el magnífico y rosado atardecer de la ciudad). Hay una dualidad (entre lo que es y lo que debería/podría ser) en este film, y una belleza (escondida entre las ruinas que ha dejado una guerra omnipresente que inunda la tierra y nuestras pantallas) que se combina para encarnar la propia esencia de Gaza, una ciudad fantasma con miles de posibilidades, como demuestra la estatua de Apolo, que (re)nació inesperada y milagrosamente de las aguas de la ciudad.

Aunque su aparición y desaparición fue meteórica, brillando en la luz solo para desaparecer de nuevo en la oscuridad, la estatua del Apolo de Gaza ha dado a esta tierra atormentada por la guerra una oportunidad muy necesaria para reflexionar sobre su pasado y su presente con dignidad. Ha dado a los lugareños una oportunidad para tomar aliento, encontrar la fuerza para aferrarse a la esperanza por un futuro mejor, en el que la vida sea de nuevo más pacífica y brillante, un futuro que parece cada vez más lejos. 

Partiendo del Apolo de Gaza, el film de Wadimoff aparece ante el espectador, resplandece y luego desaparece, ofreciendo a la ciudad un retrato de lo que todavía puede ser: orgullosa, culta y hermosamente poética. "Lo que forjamos en la adversidad aguantará la prueba del tiempo", afirma uno de los entrevistados, y ciertamente, deseamos que así sea para todos aquellos que tienen la valentía y la tenacidad de aferrarse a la esperanza.

L'Apollon de Gaza fue producida por Akka Films, la National Film Board de Canadá (que también se encarga de las ventas internacionales) y RTS Radio Télévision Suisse.

(Traducción del italiano)

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