email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

LOCARNO 2018 Fuera de competición

Crítica: Insulaire

por 

- LOCARNO 2018: Stéphane Goël, uno de los fundadores del grupo lausanés Climage, presenta su último largometraje en el Festival de Locarno, fuera de concurso

Crítica: Insulaire

Tres años después de Fragments du paradis [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
, Stéphane Goël vuelve al Festival de Locarno con su nueva película: Insulaire [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, lienzo virgen en el que pinta experiencias impregnadas de una historia tan increíble como fascinante.

En Insulaire, el director parece retomar la trama, en cierto modo inconclusa, de su película anterior, Fragments du paradis, sobre la identidad de un pueblo suizo, a veces misterioso y a menudo ahogado por los estereotipos, que eclipsan su verdadera esencia, compleja y contradictoria.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

¿Qué se esconde tras la serenidad de este pueblo que goza de una estabilidad tan difícil de encontrar en ninguna otra parte? El director no busca la respuesta en el territorio suizo, sino en su isla-laboratorio localizada en un archipiélago chileno que nada tiene que ver con el montañoso paisaje suizo.

A medida que la trama de Insulaire avanza, el espectador se va dando cuenta de las similitudes de estos paradisiacos lugares, aunque lejanos, unidos por la presencia de una misma persona: el barón bernés Alfred Von Rodt, un optimista empedernido, un explorador infatigable y un rebelde imparable. El barón se ha alejado tanto como ha podido de su tierra natal para encontrarse en una mínima y casi imperceptible isla chilena rebautizada (no por casualidad) la isla de Robinson Crusoe.

La siempre clara redacción de Antoine Jaccoud (inseparable compañero de aventuras de Ursula Meier: Ondes de choc [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, Sister [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Ursula Meier
ficha del filme
]
Home [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Thierry Spicher
entrevista: Ursula Meier
ficha del filme
]
), susurrada por la intrigante voz de Mathieu Amalric, nos hace soñar, desesperar y volver a soñar hasta llegar a la incuestionable y alocada conclusión de haber encontrado nuestro propio paraíso. Una realidad que parece mantenerse intacta desde 1877 y que, como una embriagante esencia, obnubila a los habitantes de la isla, descendientes del propio Von Rodt, hijo no deseado de una suiza propensa a los ataques de locura.

A pesar de los constantes intentos de Von Rodt de distanciarse de sus orígenes aprovechando las aparentemente infinitas riquezas de la isla, las preocupaciones de sus descendientes se asimilan a las de los suizos: el miedo a que la invasión de los extranjeros (a los que los isleños llaman “los plásticos”) suponga el deterioro de la propia identidad (y, por tanto, de los propios privilegios). ¿Y si el Paraíso no fuese simplemente otra forma más de estado mental que termina convirtiéndose en miedo? ¿Y si el precio de ser el arquitecto de la propia identidad fuese la alienación? Insulaire parece concluir que en el fondo, este egocentrismo, fuente de remordimiento, no se diferencia del propio carácter suizo, y no es más que la pretensión de un bienestar exclusivo. El miedo lo comparten todos aquellos que pueden permitirse soñar con los ojos abiertos, ya sea en la cima de una montaña o en medio del océano. La idea de que el egoísmo y los muros remplacen el sueño que representa la isla de Robinson Crusoe es un riesgo que no desaparece. Y entonces, ¿podríamos seguir considerándolo un paraíso? ¿O no sería más que un grotesco simulacro de lo que ansía una élite ebria de sueños?

Insulaire ha sido producida por Climage, que también se ocupa de sus ventas internacionales.

(Traducción del italiano por Pedro Andueza González)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.