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LOCARNO 2018 Fuera de competición

Crítica: De chaque instant

por 

- LOCARNO 2018: El nuevo trabajo del aclamado director Nicolas Philibert, que fue proyectado fuera de competición, examina exhaustivamente la preparación de los auxiliares sanitarios en Francia

Crítica: De chaque instant

En enero del 2016, el célebre documentalista Nicolas Philibert fue enviado a la sala de emergencias tras sufrir una embolia. Durante el tiempo que pasó en el hospital, decidió llevar a cabo una idea que tenía desde hace varios años: rodar una película sobre el personal sanitario. Su documental, De chaque instant [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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 (presentado fuera de competición en el Festival de Locarno), sigue de cerca la preparación de los auxiliares sanitarios en el Institut de la Croix Saint-Simon (Montreuil) y es su forma de homenajear el duro trabajo y aprendizaje que implica la preparación de este gremio, a menudo, menospreciado. 

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Philibert divide el largometraje en tres secciones, cada una cuenta con una línea de un verso del libro de Yves Bonnefoy De l'immobilité et du silence de Douve como prefacio. La primera sección, con el título de: “Qué puede uno alcanzar, sino lo ilusorio”, detalla la preparación teórica y comienza con la actividad más simple: deben aprender a lavarse las manos de forma correcta. La minuciosidad con la que se enjabonan las palmas de las manos, hace que parezca que sufren un trastorno obsesivo-compulsivo. La reacción de los auxiliares sanitarios al tener que aprender como usar una aguja para clavársela en las nalgas al paciente es, cuanto menos, divertida, otras tareas incluyen mover a los pacientes de la cama, aprender a soportar los malos olores o llevar a cabo una reanimación cardiopulmonar. Además, Philibert nos enseña el trabajo en el aula, donde aprenden la filosofía que se esconde tras la profesión.

La segunda sección, “Qué puede uno ver, sino lo que se oscurece”, acompaña a algunos de los estudiantes al comienzo de su internamiento, cuando la teoría pasa a la práctica. En las situaciones reales, el evidente tono jocoso de la primera sección casi desaparece a medida que las cosas se ponen más serias. Aparecen una gran variedad de lugares (uno de ellos un jardín en París) y situaciones, y ahora los pacientes tienen su propia idea de cómo debería tratárseles. La tercera sección, “Qué podemos desear, sino lo que muere, habla y está destrozado”, nos muestra a los estudiantes, que nos cuentan sus experiencias y reacciones al internamiento, y después ocupan sus primeros puestos de trabajo. Estos nuevos destinos resultan una mezcla agridulce.

Philibert opta por un cine directo, un acercamiento observacional a la película. No hay música en la banda sonora y, como el documental está separado en secciones, las diferentes partes tienen una apariencia más interesante para los espectadores. La sección más cinematográfica es la inicial, ya que el alboroto de la actividad y las distintas emociones observadas entre los varios y diversos personajes en la pantalla, dan al largometraje energía y entusiasmo. Sin embargo, fuera del aula, los protagonistas parecen más conscientes de que los están grabando, especialmente cuando los temas son conversaciones que, normalmente, se tienen en privado. Como homenaje a la profesión, la película es un éxito; como una cautivadora panorámica, un poco menos. 

De chaque instant fue producida por Archipel 35France 3 Cinéma, Longride, Ciné+France TélévisionsLes Films du LosangeDoc & Film International y Blaq Out/UniversCiné, con el apoyo de la región de Isla de Francia, en colaboración con la CNC y el programa de la Unión Europea Europa Creativa/programa MEDIA.

(Traducción del inglés por Miguel Ángel Martínez Gutiérrez, Ana María Pérez Romero)

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