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SARAJEVO 2018 Competición Documentales

Crítica: Occupied Cinema

por 

- En su primer largometraje documental, Senka Domanović nos da otra perspectiva de la ocupación de un cine y de una revolución fallida

Crítica: Occupied Cinema

Resulta algo paradójico el uso del término “ocupación” haciendo referencia a la toma de un cine cerrado y difunto, para luego renovarlo y abrirlo nuevamente al público. En sí, el acto de entrar sin permiso en la propiedad de alguien más es, por supuesto, ilegal, aunque no necesariamente inmoral ya que la causa es noble y que sitios como este por lo general sufren de corrupción o de algún tipo de especulación financiera. Existen muchos ejemplos en Europa, estos van desde el Cinema America de Roma hasta el Kriterion de Sarajevo, pero recientemente, la ocupación del cine Zvezda en Belgrado atrajo la atención de los medios de comunicación locales y extranjeros, del público en general y de figuras públicas internacionales como el político Yanis Voroufakis, el filósofo Alain Badiou y el cineasta Michel Gondry. El primer largometraje documental de Senka Domanovic, Occupied Cinema [+lee también:
tráiler
entrevista: Senka Domanović
ficha del filme
]
, que tuvo su estreno internacional en la Competición de Documentales del Festival de Sarajevo, es un intento sincero y razonablemente exitoso por contar la historia completa de la ocupación/liberación desde la perspectiva de los involucrados.

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Los eventos que llevaron a esto no son un secreto. La compañía en bancarrota,  Beograd Film, junto con sus 13 cines, fue adquirida por una empresa sospechosa. Algunos de estos cines fueron reutilizados pero la mayoría simplemente cerró. En noviembre del 2014, un grupo de trabajadores de cine (entre estos, cineastas como Luka Bursać y Mina Đukić, y la actríz Hana Selimović) y activístas de espacios públicos (siendo Dobrica Veselinović la más prominente de estos) invadieron el Zvezda, convirtiéndolo en el primer cine reabierto en Belgrado y en el único cine de la Beograd Film que todavía opera, aunque hoy día esto sea solo esporádicamente.

Como usualmente ocurre en casos como este, los problemas comienzan a aparecer una vez que la emoción inicial ya ha pasado. Por suerte, Domanović estuvo allí con Siniša Dugonjić, manejó la cámara y grabó el sonido en el acto, filmando los eventos y la atmósfera. A medida que transcurrían estos eventos, su proyecto se convirtió en un intento por ofrecer una respuesta y saber qué fue lo que salió mal. Pero sobre todo, se trata de un relato sobre una lucha de poder que se alimenta de diferencias creativas y de opinión, con un ángulo de clases distintivo. Básicamente, la gente de los filmes quería que el cine se mantuviera como un sitio en donde pudieran mostrar su trabajo, mientras que los activistas del grupo optaron por un enfoque más abierto, en donde el cine no solo era un sitio para actividades culturales sino también para el debate público y para formular estrategias contra el modelo neo-liberal de privatización. A algunos se los clasifico como de clase media e incluso de burgueses, mientras que a otros como ONGs (lo que es un tipo de insulto en Serbia). No hubo muchos puntos en común: solo una persona (un académico de cine y activista, Ivan Velisavljević) actuó como mediador, y la observación más astuta y brutalmente honesta de todo el filme, la cual acentúa lo absurdo de esta lucha, vino de un vagabundo: “si ustedes pueden usar el espacio como les plazca, ¿Por qué no puedo yo hacer lo mismo?”

En lo que respecta al estilo, Occupied Cinema es una pieza sólida. El trabajo de cámara da una sensación de “aquí y ahora”, lo que añade autenticidad al filme. Los intertítulos están bien hechos, resultando elocuentes e informativos. La edición realizada por Mina Nenadović es más que competente, y la decisión editorial de no incluir entrevistas en primer plano para más bien dejar a los sujetos caminar por el cine mientras hablan funciona bien, aumenta el ritmo y el dinamismo, y permite superar eficientemente la artificial estructura de cuatro capítulos y el enfoque utilizado en donde se combina material del momento de la ocupación y reflexiones de un año más tarde de las personas que participaron en esta.

Occupied Cinema fue producido por la serbia This&That Production y la croata Nukleus Film.

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(Traducción del inglés por Javier Campos)

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