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SARAJEVO 2018 Competición

Crítica: Love 1: Dog

por 

- El tercer largometraje de Florin Şerban consolida su reputación de director más romántico de Rumanía

Crítica: Love 1: Dog
Valeriu Andriuţă en Love 1: Dog

Después de Si quiero silbar, silbo [+lee también:
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(2010), premiada en la Berlinale, y Box [+lee también:
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(2015), el director rumano Florin Şerban cambia de escenario pero no de sentimientos: su tercera película, Love 1: Dog [+lee también:
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, que compite en la sección oficial del Festival de Cine de Sarajevo, explora una relación nueva, difícil e impredecible entre un hombre y una mujer. La película obtuvo los premios Cineuropa y CICAE (ver la noticia).

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A diferencia del cine rumano tradicional, eminentemente urbano, Love 1: Dog deja claro desde el primer fotograma que la historia se desarrollará en las remotas montañas de Rumania. El protagonista, Simion (un excelente Valeriu Andriuţă), es un guarda forestal que vive aislado en una cabaña con la única compañía de un perro sin nombre y un burro. Su tranquila vida da un vuelco cuando encuentra a una mujer malherida e inconsciente durante uno de sus largos paseos por el bosque. Pronto descubrimos que su nombre es Irina (una misteriosa Cosmina Stratan) y que el reservado y taciturno Simion sentirá fascinación por ella.

Love 1: Dog es una película poco común en el terreno lúgubre y emocionalmente reservado del cine rumano. Es la tercera película de Şerban donde una crisis reúne a un hombre y a una mujer (o donde un hombre cambia por completo ante la presencia de una mujer). Después del joven convicto Silviu de Si quiero silbar, silbo, interpretado por George Piştereanu, y del boxeador atormentado Rafael de Box, interpretado por Rafael Florea, el Simion de Andriuţă se sumergirá en las turbulentas aguas de la atracción, donde se puede encontrar tanto la felicidad y la pasión, como también la locura.

Mientras en Más allá de las colinas, de Cristian Mungiu, interpretaron a un cura y a una joven monja cuya tranquila vida en un monasterio se ve distorsionada por la llegada de un forastero, Andriuţă y Stratan también fluyen en Love 1: Dog, donde absorben al público con su versión reacia de Adán y Eva. El guión, escrito por Şerban, es tan misterioso en sus detalles mínimos sobre el pasado de Irina y lo que propició su encuentro con Simion, que el público se sentirá frustrado. Si el acercamiento del director no fuese tan directo, podríamos llegar a pensar que Irina no existe y que es producto de la imaginación de Simion, debido a la extrema soledad del guarda forestal.

Sorprende que Şerban consiga incluir atracción, tensión y humor en un escenario tan minimalista. Después de encontrar a Irina, Simion empezará a investigar quién la atacó, una investigación que contiene varios elementos del western pero que también es adorable, rara, aterradora y divertida. Una conversación sobre los diferentes mundos de los que ambos proceden subraya que Simion ha sido concebido como un ermitaño, un sabio inocente que debe enfrentar la tentación. El cataclismo que supone este encuentro en la vida de Simion también se puede intuir a través de la cámara del director de fotografía, Marcin Koszalka, y de la música de Pauchi Sasaki, ya que ambos elementos se hacen más evidentes después del encuentro.

Love 1: Dog ha sido producida por Fantascope en coproducción con Harine Films (Polonia).

(Traducción del inglés por Carolina Benítez)

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