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VENECIA 2018 Semana Internacional de la Crítica

Crítica: Adam & Evelyn

por 

- VENECIA 2018: El primer largo del productor y autor Andreas Goldstein es una adaptación de la conocida y popular novela homónima de Ingo Shulze

Crítica: Adam & Evelyn
Florian Teichtmeister, Lena Lauzemis, Anne Kanis e Milian Zerzawy in Adam & Evelyn

Presentada en la 33ª Semana Internacional de la Crítica de Venecia, la cinta alemana de Andreas Goldstein Adam & Evelyn [+lee también:
tráiler
entrevista: Andreas Goldstein
ficha del filme
]
 es una adaptación de la novela homónima de Ingo Schulze, que se ha traducido a más de diez idiomas. Al igual que el libro, el film arranca en agosto de 1989. Adam, un sastre, y Evelyn, una camarera, planean juntos sus vacaciones, pero ella se da cuenta de que él la está engañando y decide marcharse por su cuenta. Adam le sigue, y las circunstancias quieren que se les una Michael, el nuevo amante de Evelyn, y una joven a la que Adam ayuda a huir a Alemania Occidental, cruzando la frontera húngara escondida en el maletero de su coche.

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Se configura así inicialmente una comedia erótica contenida y pausada, pero sus vericuetos quedan eclipsados por el panorama político de la época. La frontera entre Hungría y Austria se resquebraja, y en Hungría, todo cambia. Las fronteras quedan de pronto —por lo menos parcialmente— abiertas, y Adam y Evelyn deben decidir si quieren construir una vida en la parte oriental o en la occidental; ellos lo perciben como una libertad temporal, pero nosotros como espectadores sabemos que se trata de las primeras muestras del colapso total del sistema. Sus decisiones están lejos de ser sencillas: mientras que Evelyn quiere irse de Alemania Oriental, Adam se muestra dubitativo. Su vida en la parte oriental, donde tiene tanto a Evelyn como a modelos que se prueban su ropa, es demasiado cómoda como para abandonarla. Un funcionario de Alemania Occidental interroga a Evelyn sobre su decisión de ir al oeste, sospechando que Adam profesa lealtad a Alemania Oriental. Paradójicamente, esto resulta ser cierto en alguna medida. No hay decisiones puramente privadas, y ningún acto romántico está desprovisto de consecuencias políticas. Sin embargo, e irónicamente, el curso de la historia hará que todo esto acabe siendo irrelevante.

Adam & Evelyn, el primer largo de Goldstein, que nació en Berlín Oriental, es un film hermosamente atmosférico. Rememorando los veranos norteños de una forma casi táctil, el cineasta se toma su tiempo para grabar el balanceo de las ramas de un árbol y las hojas verdes y la hierba temblando al viento, los cielos azules, las suaves ondas del lago, y la gente que bebe el té, mirando con tristeza a lo lejos, sonriendo distraídos. Goldstein establece una especie de contemplación reposada; en esta lógica, la manera en que la vida se sentía, se veía, sonaba y olía en ese agosto concreto, en los últimos meses de la Guerra Fría, es tan importante como los desarrollos de la trama. Ello no implica que Adam & Evelyn prescinda por completo de su premisa cómica: el humor de la cinta simplemente se desarrolla con mesura y precisión. Cuando los momentos de alivio cómico llegan, con un impecable sentido del ritmo, su eficacia resulta ser mucho mayor.

Goldstein trabajó como productor y autor durante bastante tiempo antes de desarrollar y rodar su primer largo. A juzgar por el dominio de este estilo fílmico elegante, pausado pero eficaz, que demuestra en Adam & Evelyn, no resulta descabellado esperar que no sea su última cinta.

Adam & Evelyn es una producción de las compañías alemanas ma.ja.de Filmproduktions-GmbH y 3sat.

(Traducción del inglés)

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