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SAN SEBASTIÁN 2018 New Directors

Crítica: Midnight Runner

por 

- SAN SEBASTIÁN 2018: Hannes Baumgartner esculpe su película en base a un material rico pero bastante crudo: la historia real del llamado “asesino de medianoche”

Crítica: Midnight Runner
Max Hubacher en Midnight Runner

En su primer largometraje, Midnight Runner [+lee también:
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, presentado en la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián y en el Festival de Cine de Zurich, el joven director suizo Hannes Baumgartner se acerca a la realización de la película como si fuese un escultor. Inspirado por unos eventos complejos y bastante crudos, la historia real del asesino de medianoche, el director suizo esculpe su propia versión del personaje. Cincelando cada plano, Mischa Ebner (el verdadero nombre del protagonista) se convierte en Jonas Widmer. No se trata de una copia, sino de una sombra inquietante de lo que Mischa podría haber sido: un chico “normal” que acaba sucumbiendo al lado oscuro de su personalidad, a pesar de los enormes esfuerzos por crear una rutina marcada por los rituales diarios y la afirmación personal (tanto la suya como la de aquellos que le rodean).

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En Midnight Runner, Hannes Baumgartner presenta el momento preciso en el que Jonas se precipita al abismo, arrullado por un deseo primitivo y doloroso que mantiene oculto de forma meticulosa.

En contraste con las excusas simplistas que muchos han intentado ofrecer para explicar la violencia de Mischa (una “doble personalidad” oculta en un cuerpo deportista), el realizador suizo asume en este caso el papel de observador. Baumgartner toma posesión de la meticulosidad clínica de su personaje para espiarlo de forma incansable a través de la cámara (en la película hay numerosos primeros planos de su rostro, tenso por el esfuerzo y la ira), tratando de descubrir pistas o explicaciones tangibles que son imposibles de encontrar. 

Durante los noventa minutos de duración de la película, todos nuestros sentidos permanecen alerta: nuestros ojos escudriñan el rostro imperturbable de Jonas (interpretado por el talentoso Max Hubacher), nuestros oídos sintonizan el ritmo de su respiración mientras se esfuerza por terminar una maratón de montaña, que recuerda peligrosamente a las huidas en las que se embarca para escapar de sus víctimas. El ambiente no está contaminado por música extradiegética, una decisión del director que contribuye a su análisis del personaje, con la intención de extraer la esencia de la violencia que lo impulsa.

Las libertades que se toma Baumgartner en relación a la historia real de Mischa Ebner (un hombre “perfecto”, increíble corredor y chef habilidoso), logran amplificar el objetivo final de la cinta: capturar el momento exacto en el que todo su mundo se colapsa, en el que la máscara cae y la vida se le escapa.

El misterio que aún rodea a la figura y personalidad del “asesino de medianoche” domina toda la película, que avanza gracias a la sutileza de las distintas capas y realidades paralelas: el chico ideal, el perfecto compañero de trabajo, el agresor sin escrúpulos, el hermano ambiguo, el hijo necesitado... Con una frialdad clínica, Hannes Baumgartner contamina todos los aspectos de la vida de Jonas, desenmascarándola por completo. Todo esto lleva a los espectadores a descender a un inframundo sobre el que no tenemos control, uno grotesco e inesperadamente catártico.

Midnight Runner es una producción de Contrast Film Bern GmbH (Stefan Eichenberger e Ivan Madeo), Schweizer Radio und Fernsehen y Teleclub AGBe For Films se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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