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SAN SEBASTIÁN 2018 Competición

Crítica: In Fabric

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- SAN SEBASTIÁN 2018: Peter Strickland demuestra un gran sentido del humor en esta historia de consumismo, fetichismo... ¡y un vestido asesino!

Crítica: In Fabric
Fatma Mohamed en In Fabric

El cine giallo está sano y salvo, pero no tanto los humanos, en el universo cinematográfico del director británico Peter Strickland, cuyo cuarto film, In Fabric [+lee también:
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, se proyecta en competición en el Festival de Cine de San Sebastián. Ambientada en 1993, pero con una estética setentera, esta cinta es una mirada oscuramente cómica al consumismo, el fetichismo y los anuncios de solteros en la que aparecen sueños, vestidos asesinos y muertes repentinas.

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Strickland no aclara durante mucho tiempo la naturaleza de la película, hasta que In Fabric se quita la gabardina y despliega la trama de terror de serie B que lleva en su interior. Desde el primer momento, la puesta en escena es extremadamente estilizada, como cabe esperar del director de Katalin Varga [+lee también:
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 (2009), Berberian Sound Studio [+lee también:
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 (2012) y The Duke of Burgundy [+lee también:
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 (2014). El caleidoscopio de colorete es una constante señal de lo que está por venir. Los créditos iniciales comienzan con alguien sacando un vestido escarlata de una caja, antes de presentarnos una selección de fotografías retro y anuncios personales de citas que nos transportan a una época de teléfonos con dial giratorio, terror psicológico y juegos de mesa. Sheila (una excelente Marianne Jean-Baptiste) trabaja como encargada de banco y lleva una chapa en la que pone "Yo te ayudo", pero es ella la que necesita auxilio. Vive con su hijo adolescente, Vince, y cada vez más, con la musa y amante de este, Gwen (Gwendoline Christie). El ruido que hacen cuando se acuestan recuerda a Sheila sus penas amorosas.

Antes de una cita, Sheila aprovecha que en la tele se promocionan las rebajas de enero para visitar Dentley & Soper, un gran almacén al oeste de Londres, en el valle del Támesis, donde compra un vestido rojo gracias a los tonos acaramelados de una engatusadora dependiente llamada Miss Luckmoore (la colaboradora habitual de Fatma Mohamed, tan brillante como siempre). Miss Luckmoore, con su estilo, su maquillaje y su risa, no estaría fuera de lugar en el bloque de pisos de La semilla del diablo.

Sheila va a dos citas muy diferentes en el mismo restaurante, y soporta las críticas de sus jefes y una lavadora rota. Strickland hace a Sheila tan adorable que resulta desconcertante cuando la historia se aparta de ella para centrarse en el mecánico de lavadoras Reg Speaks (Leo Bill), que está en su despedida de soltero. La relación de Reg con Babs (Hayley Squires) es agitada, pero su vida recuerda a los acontecimientos que sucedieron en la de Sheila.

El hilo narrativo de Reg probablemente enfadará a muchos, pues la historia de Sheila es tan embriagadora que resulta decepcionante cuando ya no es el epicentro de la película y su encantador personaje se ve remplazado por un tonto de remate. Sin embargo, al darle una vuelta de tuerca a los elementos de género, Strickland logra desviar la trama del comentario social para subrayar los aspectos cómicos y músicos de la película, rindiendo así un homenaje al cine giallo.

In Fabric es una producción británica de Rook Films Ltd, BBC Films, el BFI y Headgear Films; Bankside Films se encarga de las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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