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ZÚRICH 2018

Crítica: Kursk

por 

- El danés Thomas Vinterberg dirige un drama de habla inglesa sobre el hundimiento del submarino K-141 con un elenco europeo encabezado por Matthias Schoenaerts, Léa Seydoux y Colin Firth

Crítica: Kursk
Matthias Schoenaerts y Léa Seydoux en Kursk

Tras su estreno mundial en la sección Special Presentations del Festival de Toronto, el Festival de Zúrich acogió la nueva ficción del danés Thomas Vinterberg con Matthias Schoenaerts, Léa Seydoux, Colin Firth, Max von Sydow y Peter Simonischek. Basado en el famoso desastre submarino ocurrido en el año 2000, Kursk [+lee también:
entrevista: Thomas Vinterberg
ficha del filme
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rememora la tragedia para enaltecer el heroísmo de los ciento dieciocho hombres que fallecieron bajo las aguas del Mar de Barents.

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El 12 de agosto del 2000 saltaba la noticia del hundimiento del K-141, el orgullo submarino de la Armada Rusa. Las nuevas llegaban con retraso a los televisores, las radios y los periódicos del resto del mundo, pues el gobierno ruso había intentado silenciar a los medios de comunicación locales e internacionales para que el suceso se mantuviera en secreto hasta que la situación estuviera bajo control. El incidente del K-141 –apodado ‘Kursk’ por el nombre de la ciudad rusa donde se liberó una de las mayores batallas de tanques de la Historia– tuvo lugar durante los primeros días del mandato presidencial de Vladimir Putin. Sin embargo, el drama de Vinterberg no presenta observaciones críticas a la pésima gestión del gobierno ruso. La autoridad local aparece en escena, pero el nombre de Putin ha sido excluido del guion escrito por Robert Rodat (Salvar al soldado Ryan, El patriota).

Kursk arranca con un exquisito homenaje a El cazador de Michael Cimino. La película abre con la celebración de una boda donde han sido invitados todos los marines destinados al K-141, así como sus esposas e hijos que les esperarán en sus hogares durante la misión militar. Pavel (interpretado por el actor y director alemán Matthias Schweighöfer) es el esposo y centro de atención de dicha secuencia nupcial. No obstante, el verdadero protagonista de Kursk es Mikhail Kalekov (Matthias Schoenaerts) y su mujer embarazada llamada Tanya (Léa Seydoux): los encargados de proclamar el brindis durante el convite. Vinterberg utiliza este prólogo, donde se dan a conocer todos los mártires de la ficción, para anticipar su bondad, enumerando las pequeñas hazañas que cometen desinteresadamente a diario. Por ejemplo, cada uno de los marineros vende su reloj de oro para poder pagar los gastos de la boda de Pavel. Al día siguiente, los hombres zarparán a bordo del K-141, donde pondrán fin a sus vidas.

Una de las mayores de proezas de Kursk es su forma de insertar la originalidad en un relato semi-ficcionado, basado en un hecho real cuya audiencia ya conoce su desenlace fatídico. Vinterberg y Rodat no demoran demasiado el drama. El director y el guionista ponen en escena la tragedia poco antes de llegar al ecuador del film. Así, una primera explosión mata prácticamente a toda la tripulación. Mientras que los únicos veintitrés supervivientes (comandados por Kalekov) pasan sus últimas horas de vida subiendo hacia los niveles superiores del submarino que no han quedado inundados. Atrás quedaron los años abanderando el movimiento Dogma 95. La última película de su co-fundador es un gran drama de habla inglesa sobre el heroísmo de las víctimas del K-141.

Kursk ha sido producida por las compañías europeas VIA EST y Belga Productions, con la participación de OCS y EuropaCorp, que también se ocupa de las ventas internacionales.

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