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PELÍCULAS Hungría

Crítica: Curtiz

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- La ópera prima de Tamas Yvan Topolánszky, ganadora del Gran Premio de las Américas en Montreal, retrata los dilemas a los que se enfrentó Michael Curtiz durante el rodaje de Casablanca

Crítica: Curtiz

"Estamos en guerra, Señor Curtiz, y en tiempos de guerra solo hay dos bandos: nosotros y ellos". Curtiz, la ópera prima del joven realizador suizo-húngaro Tamas Yvan Topolánszky, ganadora del Gran Premio de las Américas el pasado septiembre en el Festival Internacional de Cine de Montreal, nos sumerge en una particular encrucijada entre la historia y el cine. Filmada en un sofisticado blanco y negro, la película hará las delicias de la cinefilia, ya que nos traslada al rodaje de una de las cintas más famosas de la historia: la legendaria Casablanca.

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Curtiz comienza con un prólogo en una sala de proyección, donde se reproduce un noticiario acerca del ataque a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, así como el discurso de Roosevelt confirmando la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. De repente nos encontramos en la inmensa oficina de Jack Warner, en Hollywood, donde el magnate charla acerca de la adaptación a la gran pantalla de la obra Everybody Comes to Rick's con el productor Hal Wallis (Scott Alexander Young). Ambos debaten sobre un posible cambio de título, el mensaje de la película y su director, Michael Curtiz (Ferenc Lengyel). Johnson (Declan Hannigan), el desconfiado delegado del Gobierno en el estudio, describe a Curtiz como un mujeriego que no respeta las normas, además de ser particularmente “húngaro” (a pesar de llevar más de 15 años viviendo en los Estados Unidos y haber recibido tres nominaciones a los Óscar a Mejor Director).

Durante el rodaje de Casablanca, se nos revela al director como un personaje con mal genio, orgulloso y particularmente egocéntrico ("Yo no le debo nada a nadie", asevera en cierto momento). Además de las presiones constantes de Johnson, que pretende cambiar el guión para hacerlo más explícitamente anti-Nazi, Curtiz debe enfrentarse a varios dramas familiares. Por un lado, el director intenta ayudar a su hermana a escapar de Europa, donde su vida corre grave peligro, mientras que su hija (Evelin Dobos) aparece de repente para acusarle de haberla abandonado en Nueva York con su madre (exmujer de Curtiz). Todos estos dilemas provocan que el director reflexione sobre los dramas de su pasado como inmigrante, comparándolos con su situación actual: la de un hombre cuya mayor ambición es convertirse en el mejor cineasta de todos los tiempos, pero cuyo objetivo más cercano es terminar de rodar una película y encontrar un final adecuado para ella... 

Con su primer largometraje, Tamas Yvan Topolánszky demuestra una hermosa maestría formal (gracias en gran parte a la fotografía de Zoltán Dévényu y la música de Gábor Subicz). El joven realizador toma la inteligente decisión de no mostrar a los personajes interpretados por Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca, optando por capturar el ajetreo de los estudios hollywoodienses de la época (donde se rodaban al mismo tiempo Fugitivos del infierno, de Raoul Walsh, y A través del Pacífico, de John Huston). Del mismo modo, la cinta muestra el genio creativo de Curtiz, mientras trabaja en el guión de su obra más célebre (con Yan y Rafael Feldman interpretando a los hermanos Epstein), así como el impacto que tuvo el clima bélico de la época en las producciones americanas. Curtiz supone un digno homenaje a una película de culto, a una época dorada de la industria del cine y a un director que logró triunfar con Casablanca (recibiendo los premios a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión en los Óscar de 1944).

Curtiz es una producción de Claudia Süneghy para la húngara Halluci-Nation, que distribuirá la película en los cines de Hungría el próximo febrero. La cinta todavía no tiene agente de ventas internacionales.

(Traducción del francés)

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