email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

LONDRES 2018

Crítica: Étangs Noirs

por 

- El primer largometraje de los belgas Timeau De Keyser y Pieter Dumoulin es una historia urbana minimalista y enigmática, que recuerda al trabajo de los hermanos Dardenne

Crítica: Étangs Noirs
Cedric Luvuezo en Étangs Noirs

Los jóvenes codirectores y coguionistas belgas Timeau De Keyser and Pieter Dumoulin logran un impresionante primer largometraje con Étangs Noirs [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, que sigue a un joven durante un periodo de 24 horas. El joven, que vive solo en una urbanización de Bruselas, intenta sin éxito devolver un paquete que le ha sido entregado erróneamente. Tras ser aclamada en el Festival de Gante, y disfrutar después de su estreno internacional  en el  Festival de cine de Londres BFI, esta obra tensa y agridulce debería valerles a sus prometedores directores algo más de reconocimiento internacional y de participación en festivales, y quizás propiciar una siguiente películas más ambiciosa.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Étangs Noirs se diferencia inmediatamente por su combinación de lo evidente y lo misterioso y por su historia lineal y amena a medida que se desarrolla, pero que al final da lugar a múltiples interpretaciones. La primera toma de la película nos presenta al protagonista, Jimi (Cedric Luvuezo, uno de los pocos actores profesionales del reducido reparto), sosteniendo un paquete mal envuelto y de lo más corriente que tiene aproximadamente el tamaño de una caja de cereales. Lo han entregado al número de piso correcto, pero al edificio equivocado de los dos que comprende su urbanización. Así que Jimi, que aparentemente no tiene un trabajo a tiempo completo ni tampoco compañeros de piso, comienza lo que se convierte en una odisea quijotesca para devolver el paquete a su justo destinatario.

De Keyser y Dumoulin, con desenvoltura y sensibilidad, convierten esta búsqueda en el descubrimiento de diferentes estudios menores del carácter humano, a medida que interactúa con los vecinos por todo el edificio con el fin de desvelar el misterio. La destinataria del paquete, Sayenna, no le abre la puerta, pero Jimi finalmente da con su lugar de trabajo: un mini supermercado algo descuidado dentro de la estación de metro Étangs Noirs. Llega justo cuando acaba de terminar su turno, y esta sensación de no haber llegado a tiempo por la mala suerte culmina en un comportamiento peligroso, y más tarde en el descubrimiento de su inconsciente cuando vemos en qué sueña la noche de su fallida búsqueda.

Las localizaciones urbanas de mala muerte de la comunidad francesa de Bélgica que se muestran en Étangs Noirs nos recuerdan inevitablemente a los Dardenne, a quienes De Keyser y Dumoulin imitan de manera clara pero sutil: sus largos travelling coreografiados al milímetro están presentes de manera correcta, si bien reaparecen peculiares tics estilísticos como las conversaciones a través del interfono desde el punto de vista de solo uno de los participantes. Las localizaciones son mugrientas y palpables, y los objetivos gran angular sacan a la luz cada detalle. Un plano en el que se observa la torre de pisos por la noche muestra a Jimi como una minúscula figura punteada que se apoya en la balaustrada; igual que si estuviera en un cuadro paisajístico de Brueghel extrañamente desolado.

No existe ambigüedad en lo que se presenta en pantalla, pero otros elementos sí que requieren una explicación: ¿por qué llega tan lejos para ayudar a un aparente desconocido? ¿Y qué demonios hay en el paquete? Étangs Noirs elude el “¿por qué?” para centrarse valientemente en el “¿cómo?”, aunque en ocasiones este enfoque minimalista pueda recordar a un corto de bajo presupuesto o incluso a una lograda película de estudiantes.

Tras experimentar con los tiempos muertos en el cine en el acto final, en el que solo observamos y esperamos junto a Jimi en un vagón de metro lleno de gente, la película ata sus extraños cabos y alcanza un clímax humanístico maravillosamente sutil.

Étangs Noirs ha sido producida por las compañías belgas Accattone Films y Toneelhuis, y Flanders Audiovisual Fund (VAF) le ha brindado apoyo adicional.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés por Marina García Gómez)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy