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VIENNALE 2018

Crítica: Introduzione all’oscuro

por 

- Gastón Solnicki ha creado un relato afectuoso y muy personal acerca de la amistad, tanto en esta vida como en el más allá

Crítica: Introduzione all’oscuro

Entre 1997 y 2017, Hans Hurch fue el encargado de dirigir la Viennale (Festival Internacional de Cine de Viena), aplicando su particular estilo y visión personal. Los asistentes a esta cita podían disfrutar de uno de los pocos festivales de renombre que apostaba por el cine más experimental y alternativo. Straub-Huillet, Brakhage, Mekas o Yoko Ono eran presencias habituales en el certamen, junto con otros inconformistas y artistas disidentes como Amir Naderi y Gianfranco Rosi, al igual que algunos ensayistas y críticos esenciales como Thom Andersen, Chris Fujiwara o Jonathan Rosenbaum, todos ellos miembros de la “gran familia” de la Viennale. El festival también solía reservar un hueco especial para la Época Dorada de Hollywood, sobre todo si se trataba de directores austríacos: Wilder, Stroheim, Lang… No había alfombras rojas, y el glamour lo aportaban siempre nombres con mucha clase: Fay Wray, Lauren Bacall, Jane Fonda o Sylvia Kristel fueron algunas de las estrellas que revolucionaron la ciudad. Los hermosos cines de Viena (alguno de los cuales se mantenía abierto gracias a Hurch) estaban siempre llenos.

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Desgraciadamente, ya no hay festivales como los de Hans Hurch, y lo que es peor, el propio Hans ya no está con nosotros. El verano pasado, el apasionado director sufrió un fallo cardíaco durante un típico día de trabajo: Hurch había viajado a Roma para charlar acerca del vídeo de la próxima edición del festival con Abel Ferrara, cuando sufrió un trágico infarto en el hotel donde se alojaba. Aún así, Ferrara llevó a cabo la realización del vídeo, un pequeño y conmovedor homenaje titulado Hans.

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ficha del filme
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, cuyo título está inspirado en una obra del compositor Salvatore Sciarrino, que podemos escuchar en la película, tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine Venecia, para proyectarse posteriormente en la Viennale. En ella, Hurch vuelve a ser objeto de homenaje y admiración, esta vez por parte del director argentino Gastón Solnicki. Solnicki, otro habitual del festival austríaco desde que presentó allí su ópera prima, Süden (2008), viaja a Viena para emprender un viaje tierno y afectuoso en el que sigue las huellas de su amigo. El resultado es un ensayo documental muy personal, que recuerda a las obras de Jørgen Leth o Agnès Varda.

Después de mostrar algunas de las postales que recibió de parte de Hans, Gastón visita a un experto para tratar de averiguar qué bolígrafo utilizó para escribirlas. “Dureza media y tinta Pacific Blue, una de las más clásicas”, según nos informan. “Hans nunca utilizaba correco electrónico”, podemos leer en una carta. “Para él, escribir a mano no era algo original, sino una actividad cotidiana”.

La búsqueda de Solnicki le lleva a recorrer una serie de lugares muy especiales para Hurch: desde el Café Engländer, donde uno de los espressos lleva el nombre de Hans (y donde Gastón roba una taza), hasta el Bösendorfer Salon en Bösendorferstraße (una auténtica Meca para los amantes del piano donde Gastón entabla amistad con el encargado del local), pasando por el cine Gartenbau (donde vemos obras de Straub y Lubitsch), el  Museo de Arte Moderno (para contemplar Die Familie Schönberg, de Richard Gerstl, el cuadro favorito de Hans) o el cementerio de Zentralfriedhof, donde están enterrados Beethoven, Brahms y el propio Hurch. La película no emplea una narración tradicional, sino que se estructura aprovechando las cartas manuscritas, los sonidos en directo y una conversación grabada entre Hans y Solnicki, en la que hablan acerca de la vida, la familia, la música, la guerra, el sentimentalismo, la perversidad y la necesidad de hacer las cosas en su debido momento.

La cinta tiene una duración de 71 minutos, y el resultado es encantador, dignificante, privado y universal. A fin de cuentas, todo en la película emana del aspecto más importante y gratificante dentro del mundo de los festivales de cine: las amistades que se crean allí, a veces de por vida, e incluso más allá.

Introduzione all'oscuro es una producción de las austríacas KGP Kranzelbinder Gabriele Production y Little Magnet Films GmbH, junto con las argentinas Rei Cine y Filmy Wiktora.

(Traducción del inglés)

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