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DOK LEIPZIG 2018

Crítica: Avevo un sogno

por 

- El film de Claudia Tosi sobre la trayectoria política de dos italianas constata un fracaso político que resuena ante el ascenso global del populismo

Crítica: Avevo un sogno

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, es decir, "Tuve un sueño". El hecho de que este sugerente título esté en pasado, anunciando sin rodeos una narración retrospectiva, prepara al espectador para asistir a un relato cerrado, articulado en torno a una trayectoria cargada de sentido y orientada hacia una conclusión que será brutal, bastante como para destruir un sueño. Así pues, es con una cierta disposición de espíritu, tendente al análisis y consciente de que el mensaje tendrá un alcance que sobrepasará los medios de su formulación, que abordamos el film que Claudia Tosi ha presentado como prestreno mundial en DOK Leipzig, donde le ha valido la Paloma de Oro de la competición internacional. Y en efecto, al recorrer una época en la carrera política y la vida de dos amigas y representantes electas del Partito Democratico, en la Italia posberlusconiana, asistimos a una derrota profunda y estrepitosa: la de la política y la democracia.

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La historia de Manuela, diputada, y Daniela, miembro de un consejo municipal, narrada de forma íntima y completa, y sin apartarse en ningún momento de un enfoque elegantemente respetuoso, se inscribe en el contexto (y ahí reside el reto, para las protagonistas, al comienzo de su trayectoria) de una Italia en la que el "berlusconismo", esa actitud marcada por el "total desinterés por el Otro", que ha "arruinado" al país y se expresa además en un machismo descarado, continúa presente en la respuesta de un concejal que describe los homicidios conyugales como "pequeños inconvenientes", en los violentos mensajes e insultos que reciben los políticos en Facebook, y hasta en las palabras más anodinas del ciudadano común, o incluso en una ocurrencia de un compañero del partido sobre la educación de las damas, que suelta como si no pasara nada. Y es que las mujeres, como bien se sabe, no pueden permitirse ese mismo comportamiento. Ante todo esto, nuestras protagonistas mantienen la calma.

Resulta inevitable que Manuela y Daniela tengan que luchar por los derechos de las mujeres en una sociedad eminentemente patriarcal, pero la cinta de Tosi muestra sobre todo cómo se las reduce con frecuencia a esta misión, lo quieran o no, y a acciones puntuales en general, cuando ellas querrían llevar a cabo un proyecto de conjunto para el país; esta dinámica les provoca una enorme frustración. En efecto, recorremos toda esta carrera política (el impulso inicial, las angustias de las campañas, los innumerables obstáculos... ) junto a sus protagonistas, a las que también se ha filmado en la actualidad, en una sala de cine, comentando las imágenes grabadas hace diez años con un desánimo completo, total.

El documental no revela cuándo se le ocurrió a Tosi este mecanismo, pero logra que el espectador sienta casi en su propia carne la impotencia trágica de dos políticas que ya no se hacen ninguna ilusión. Este fracaso político, que es el fracaso de la política, lo resume con gran sagacidad Manuela: cuando un elector le dice que aprecia su disponibilidad, ella explica que el papel de un representante político no es solo responder a las llamadas de la gente, y que esta expectativa de los ciudadanos, que crece con la brecha entre ellos y las instituciones, y niega el principio de la representación, ha sellado la suerte de la democracia, lanzándola a los brazos del populismo extremo.

Avevo un sogno es una producción de Movimenta en coproducción con Cosmographe y France Télévisions. Las ventas internacionales del film están a cargo de Deckert Distribution.

(Traducción del francés)

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