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DOK LEIPZIG 2018

Crítica: No Obvious Signs

por 

- El segundo documental de la ucraniana Alina Gorlova es un desgarrador retrato sobre la rehabilitación de una mujer que sufre síndrome de estrés postraumático

Crítica: No Obvious Signs

El segundo documental de la realizadora ucraniana Alina Gorlova, No Obvious Signs [+lee también:
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, que ha tenido su estreno internacional en el DOK Leipzig, ganando el premio MDR a la mejor producción de Europa del Este, es probablemente una de las mejores películas acerca del trastorno por estrés postraumático (TEPT). La protagonista de la cinta es Oksana Yakubova, comandante del ejército ucraniano, que aceptó grabar su proceso de rehabilitación como “una advertencia para todos aquellos que deben ir a la guerra, y sobre todo para sus familias”.

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La película comienza casi como un thriller. Vemos a Oksana de espaldas en un coche, sentada en el asiento del copiloto, sujetándose la cabeza mientras suena la música de Ptakh Jung, que logra generar una sensación de suspense a lo largo de toda la película. Acompañamos a la protagonista durante su terapia de rehabilitación, tanto psicológica como física. Mientras que la última se centra sobre todo en realizar ejercicios de respiración y controlar sus niveles de estrés (inusualmente altos), es la parte psicológica la que provoca un mayor impacto en el espectador.

Mientras Oksana relata sus experiencias a una terapeuta en su clínica de rehabilitación en Kyiv, la cámara de Gorlova se mantiene anclada en su protagonista, utilizando planos medios y primeros planos holgados, sin interrumpir nunca el flujo de su discurso. Durante la primera mitad de la película Oksana nos cuenta cómo le ha afectado el TEPT, a través de declaraciones honestas y dolorosas que, junto con el riguroso estilo de grabación, nos llevan a empatizar profundamente con sus sentimientos.

Oksana no pasó miedo durante la guerra, y jamás derramó una lágrima a pesar de todas las dificultades a las que tuvo que hacer frente. Su cometido en el ejército era informar a los pacientes de los soldados fallecidos para que fuesen a identificar a los cadáveres, enviandolos a Cargo 200 (una expresión utilizada en la cinta homónima de 2007, dirigida por Aleksei Balabanov). Por las noches, la protagonista debía escribir informes sobre la desaparición de compañeros con los que había estado compartiendo comidas y bromas tan sólo unos días antes.

Sin embargo, todos los sentimientos que Oksana había estado reprimiendo inconscientemente durante el conflicto acaban desbordando una vez vuelve a casa, alterando su vida por completo. De repente es incapaz de levantarse de la cama, donde permanece horas observando el infinito o llorando desconsoladamente. Las situaciones y escenas cotidianas, como las aglomeraciones en el metro o el ruido de los trenes, ahora le provocan terror.

En cierto momento de la película, Oksana decide regresar a su unidad en el ejército para renunciar. Unos títulos nos informan de que el equipo de rodaje no puede acceder a las instalaciones, y el proceso para obtener los papeles se prolonga durante un mes. Durante el viaje de vuelta, Oksana no se muestra deprimida, sino absolutamente furiosa, tras observar en los ojos de sus compañeros la necesidad de acudir inmediatamente a terapia. Desgraciadamente, ningún oficial va a proponerlo, ya que no ven en ellos “signos evidentes” (refiriéndose únicamente a heridas corporales).

No Obvious Signs es una obra desgarradora e indispensable acerca de las dramáticas consecuencias de la guerra. En lugar de centrarse en el devastador número de muertes que se producen en un conflicto, o en las grandes hazañas heroicas, la cinta trata sobre un tema menos conocido pero igual de importante. La película es una producción de la compañía ucraniana Tabor, y sus ventas internacionales corren a cargo de la checa Filmotor.

(Traducción del inglés)

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