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PELÍCULAS Portugal

Crítica: Carga

por 

- El director portugués Bruno Gaston trata el tema del tráfico humano en una violenta ópera prima que reúne a un reparto internacional

Crítica: Carga
Rita Blanco en Carga

“Podrías ser tú.” Con esta sencilla frase, que observamos en uno de los últimos planos de Carga [+lee también:
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, de Bruno Gaston, recientemente estrenada en cines portugueses, el realizador pretende advertir a los espectadores de que cualquiera puede convertirse en una víctima del tráfico humano. ¿Qué pasaría si transformamos esta alarmante advertencia en una pregunta? “¿Podrías ser tú?”. Definitivamente se convierte en algo menos sentimental y mucho más complejo, además de adaptarse mejor al mensaje de la película… Evocando tanto el rol de la víctima como el del espectador como posible cómplice de este tipo de crímenes. Cualquiera de nosotros, respetables ciudadanos y cinéfilos, podría llegar a plantearse algo así en un momento de necesidad.

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Esto es precisamente lo que le ocurre a António (Vítor Norte), un conductor que transporta a personas de forma ilegal desde Europa del Este hasta el rural portugués. Hombres y mujeres que han pagado por comenzar una nueva vida en Occidente, pero cuya situación empeora drásticamente. Los hombres son asesinados, mientras que las mujeres son violadas y esclavizadas como parte de una red de prostitución liderada por un repulsivo miembro de la mafia rusa (Dmitry Bogomolov) y su igualmente desagradable hermana (Kim Grygierzec). Entre las mujeres se encuentra una joven, Viktoriya (Michalina Olszanska), que se niega a convertirse en víctima. No hay ni una pizca de empoderamiento femenino en su decisión, tal como parece indicar el final de la película. Se trata simplemente del puro instinto de supervivencia.

En su primer largometraje, Gaston ha decidido tratar un tema muy delicado optando por el thriller, en lugar de presentar un drama psicológico. Como consecuencia, al personaje principal de Carga le falta profundidad emocional. La película es bastante gráfica en lo que se refiere a la violencia, pero desgraciadamente resulta un tanto difusa cuando se trata de explorar las motivaciones de los personajes secundarios que, a partir de cierto momento, empiezan a rebelarse. El personaje de Norte es un ejemplo perfecto de esta dinámica. Entendemos parte de su pasado y sabemos que su familia se encuentra bajo amenaza, pero la complejidad de sus dilemas morales se reduce a un par de escenas. Por el contrario, nos encontramos con muchas secuencias violentas marcadas por una banda sonora que refuerza de manera exasperante la tensión de la película, de por sí elevada debido a la propia naturaleza de la historia.

La actriz Ana Cristina Oliveira, a la que no habíamos vuelto a ver en producciones portuguesas desde que interpretó a la protagonista de Odete [+lee también:
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(2005), de João Pedro Rodrigues, sobresale de manera especial en el reparto. Oliveira interpreta a una mujer encargada de instruir a una de las chicas (la modelo y actriz Sara Sampaio) sobre cómo debe comportarse con los clientes. Es precisamente el suicidio de esta última lo que desencadena una serie de acontecimientos violentos e inesperados.

En una película tan oscura, con poco espacio para la compasión, tan solo un personaje logra aportar algo de luz a la trama: la mujer de António. Rita Blanco sobresale una vez más en su papel de mujer sencilla y generosa, casi una variación de los personajes de clase trabajadora que ha interpretado en el pasado, pero en esta ocasión resulta absolutamente conmovedora e impresionante. Cuando Viktoriya decide escapar, alterando todo el entramado de la banda, la joven termina por casualidad en casa de António, donde su mujer se encarga de cuidarla y alimentarla. La confrontación entre la víctima y el conductor resulta trágica e inevitable.

Carga es una producción de Caracol Studios. La compañía francesa Wide Management se encarga de las ventas internacionales, mientras que Breaking Glass ha comprado los derechos para su distribución en Estados Unidos.

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(Traducción del inglés)

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