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PELÍCULAS Reino Unido / Estados Unidos

Crítica: Mowgli: La leyenda de la selva

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- El británico Andy Serkis le regala una innovadora técnica de captura de movimiento al clásico de Rudyard Kipling

Crítica: Mowgli: La leyenda de la selva
Rohan Chand en Mowgli: La leyenda de la selva

Gracias al poder del cine —particularmente, al de animación para niños—, la colección de hermosos relatos cortos que Rudyard Kipling publicó en 1894, El libro de la selva, no se conoce por sí misma, sino por el film de dibujos de Disney de 1967, que incluye memorables números musicales que dan un tono alegre a la historia de Mowgli, un bebé abandonado que es acogido por una extraña familia. 

Otros han intentado crear versiones cinematográficas de la historia que fueran más fieles a las dificultades y la melancolía que caracterizan el texto de Kipling; destacan a este respecto la versión de 1942 de los hermanos Korda (nominados al Óscar) y la aburrida adaptación de 1994 de Stephen Sommers. Pero estas otras versiones fracasaron o cayeron en el olvido, pues no lograron encontrar "lo más vital". Hay adaptaciones que tuvieron más éxito, como el remake del film de dibujos dirigido por Jon Favreau y estrenado en 2016, que detentó brevemente el récord del remake más taquillero de la historia. Luego se hizo además con el Óscar a mejores efectos especiales. 

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La versión del británico Andy Serkis, Mowgli: La leyenda de la selva, toma el camino difícil, tratando de mantenerse fiel al libro, y ha pagado ya por ello un alto precio cinematográfico. El film de Serkis, que produjo su propia productora asentada en el Reino Unido, Imaginarium Productions, y que iba a distribuir Warner Bros, quedó en un limbo muy similar al de Mowgli, pues no logró llegar a los cines antes que la versión de Favreau, y luego asistió al éxito de esta última. La historia de Hollywood ha demostrado que los espectadores no suelen mostrar apetito por dos versiones de la misma historia estrenadas en el mismo período de tiempo; normalmente, la primera cinta en estrenarse es la que se gana el favor del público, sobre todo si se trata de un taquillazo. Por eso, Mowgli ha estado esperando en el banquillo un par de años; afortunadamente, la cinta ha sido rescatada. Netflix compró los derechos de distribución, y el film se estrenará finalmente a través de la plataforma de VoD. Y lo cierto es que lo merece.

Serkis no renuncia a los elementos más oscuros de las historias de Kipling, en las que los animales representan determinados rasgos humanos. Ello convierte a Mowgli en una experiencia más visceral y pesadillesca, más cercana a la parábola social que Kipling hizo en su libro. Pero Serkis no se ha olvidado de adecuar la película a los espectadores jóvenes (y a los que no lo son tanto). Mowgli (Rohan Chand) es un personaje con el que los jóvenes pueden conectar. En el film le vemos saltar entre los árboles y comportarse como los lobos que le crían. Él es la inocencia entre toda esa oscuridad. 

Serkis no siempre consigue acertar con el tono, pues la cinta a veces tiende demasiado al sentimentalismo; sin embargo, este es un rasgo perdonable en un film dirigido a un público familiar. La captura de movimiento es impresionante: da realismo a los animales, pero también plasma los rasgos de los actores que los interpretan. Cate Blanchett es la serpiente Kaa, la pantera negra es Christian Bale, Benedict Cumberbatch es el tigre Shere Khan, y el propio Serkis da vida al oso Baloo. Los fans discutirán si los animales se recrearon mejor en la versión de Favreau, que también cuenta con unos efectos especiales excelentes; pero lo cierto es que Serkis es capaz de mirar de igual a igual al poder financiero de Disney, superándolo en algunas ocasiones. Es posible que haya más de un rey en la selva.

Mowgli: La leyenda de la selva es una producción de la compañía británica Imaginarium Productions y las estadounidenses Warner Bros y Warner Bros Digital Networks.

(Traducción del inglés)

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