email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

RÓTERDAM 2019 Competición Tiger

Crítica: Take Me Somewhere Nice

por 

- El primer largo de Ena Sendijarević aplica un enfoque atractivo e interesante a las batallas clave entre Oriente y Occidente, planteando cómo pueden coexistir las identidades culturales híbridas

Crítica: Take Me Somewhere Nice
Lazar Dragojević y Sara Luna Zorić en Take Me Somewhere Nice

La guionista y directora bosnia afincada en Ámsterdam Ena Sendijarević ha dirigido una serie de cortos de éxito; su cinta Import, que se prestrenó en la Quincena de los Realizadores de Cannes, también se convirtió en la candidata holandesa al Óscar 2017 a mejor cortometraje. Take Me Somewhere Nice [+lee también:
tráiler
entrevista: Ena Sendijarević
ficha del filme
]
 es su debut en el largo, y se prestrenó mundialmente en la competición Tiger del 48º Festival Internacional de Cine de Róterdam (23 de enero-3 de febrero).

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Criada en los Países Bajos, Alma (Sara Luna Zorić) está al borde de la edad adulta cuando deja la casa de su madre para visitar Bosnia, donde va a buscar al padre que nunca conoció. Allí, Alma contará con la ayuda de su apático y "patriótico" primo Emir (Ernad Prnjavorac) y su encantador mejor amigo, Denis (Lazar Dragojević). Mientras Alma intenta adaptarse bruscamente a una realidad a la que no está acostumbrada, se embarca en un viaje lleno de aventuras desde Sarajevo hasta Mostar. Durante este road trip de autoconocimiento por el interior de Bosnia, Alma intentará tanto comprender como desenterrar sus raíces y su propia identidad.

En Take Me Somewhere Nice, Sendijarević adopta un enfoque fresco y atractivo para analizar algunos temas claves que preocupan a toda una generación, a la cual ella misma también pertenece de alguna forma. Tomando la entrada en la edad adulta de su heroína como premisa, la directora decide hacer hincapié en su personalidad "bipolar". Alma se encuentra en una situación extraña, pues tiene dos vidas paralelas: es inmigrante en Occidente y un "pasaporte europeo andante" en Oriente; es fría y frágil, emocional y tenaz; es una chica inocente que necesita a su padre y una mujer que está descubriendo su sexualidad; es una joven desprotegida y una adulta sin miedo. Alma está perdiendo y ganando un poco de equilibrio con cada paso. Cuanto más abandona la seguridad de ser una adolescente holandesa cualquiera, más cerca está de transformarse, a ojos de todos los demás, en un símbolo del "sueño yugoslavo" de posguerra, resumido a la perfección en la idea de "hacer barbacoas los domingos en un patio en cualquier país europeo".

Sendijarević, que también escribió el guion, amplía un drama existencialista semiautobiográfico hasta convertirlo en una historia universal. Comenzando como una pura road movie, y manteniendo este elemento como su núcleo, el film se convierte en un viaje simbólico de autoconocimiento a través de los campos salvajes de los Balcanes contemporáneos. Gracias a sus tres carismáticos actores primerizos, que forjan una conexión dinámica, la cineasta construye su propio Alicia en el país de las maravillas, añadiendo una buena dosis de ingredientes muy yugoslavos: contundencia, humor seco, melancolía nostálgica y agridulce y romance inesperado.

Al mismo tiempo, Take Me Somewhere Nice no se aparta de su ambientación geográfica específica, y aunque no aborda la angustia de la posguerra en la región directamente, presenta los evidentes traumas que todavía hoy la marcan. Claramente influenciada por el brechtiano Verfremdungseffekt (efecto de extrañamiento), Sendijarević construye un mundo paralelo enrarecido, alienado, que vemos como a través de un prisma, reflejando así también la absurda desolación de la realidad bosnia. Filmada en formato académico por Emo Weemhoff y saturada con colores pastel como de cuento de hadas, la cinta tiene una estética visual sobrestilizada que recuerda al realismo mágico, o al menos, a esa magia que un país y una generación desesperada han estado esperando durante los últimos 25 años para sentirse liberados y en la vía del progreso.

Take Me Somewhere Nice es una coproducción holandesa y bosnia de Iris Otten y Layla Meijman (Pupkin), Amra Bakšić Čamo (SCCA/pro.ba) y VPRO. La compañía griega Heretic Outreach se encarga de las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.