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BERLÍN 2019 Panorama

Crítica: Midnight Traveler

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- BERLÍN 2019: El crudo documental de Hassan Fazili, grabado con tres smartphones, narra el viaje que emprendieron él y su familia para huir de los talibanes

Crítica: Midnight Traveler

El documental Midnight Traveler, estrenado en la sección World Cinema Documentary de Sundance y proyectado en la sección Panorama de la Berlinale (del 7 al 17 de febrero), es un documental personal, grabado con tres smartphones, que narra el largo y crudo viaje (en términos de tiempo y distancia) emprendido por una pareja de cineastas que escapan de los talibanes. En 2015, se puso precio a la cabeza del cineasta Hassan Fazili después de que su documental Peace in Afghanistan fuese emitido en la televisión afgana. El documental se centraba en el comandante talibán Mullah Tur Jan, que depuso las armas en favor de una población civil pacífica. El comandante fue brutalmente asesinado y Fazili decidió huir junto a su esposa, la cineasta Fatima Hussaini, y sus dos hijas, Nargis y Zahra. La familia, que rechazó el estatus de refugiado, tomó la famosa ruta de los Balcanes para llegar a Europa. Como cineastas, decidieron documentar su viaje, que duró varios años, con largos periodos en campos de refugiados de Bulgaria y Serbia.  

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El peligroso viaje de los refugiados para escapar de la guerra y la persecución se ha convertido en un tema necesario de tratar en documentales. Lo que diferencia a esta película de Those Who Jump, otro documental proyectado en la Berlinale en 2016, es que no ha sido editado y adaptado a través de ojos europeos. Como director aficionado, la selección de escenas del director de Those Who Jump, Abou Bakar Sidibé, fue inconsciente y menos centrada en hacer un producto del resultado final. Por el contrario, Midnight Traveler surgió como un documental pero, en algunos momentos, el profesionalismo de los cineastas hace que el viaje pierda algo de crudeza puesto que la pareja cree que su condición de artistas no se corresponde con su estatus de refugiados. El metraje se ha cortado y editado para no aburrir a los espectadores, pero no permite que se perciban los tres años que duró el viaje.

La escena más impactante de Midnight Traveler es el momento en que una de las hijas canta y baila la canción “They Don’t Care About Us”, de Michael Jackson, en un campo de refugiados. Muestra el poder de la música y del reconocimiento para generar una reacción entre el público, pero también demuestra nuestra desensibilización ante las imágenes de refugiados cruzando fronteras. Otro punto fuerte de la película es su forma de mostrar que los liberales de clase media que hacen películas y regentan un café también pueden perderlo todo en un instante. Quieren que sus hijas sean artistas y las animan a ver lo bueno del mundo. Hasta cuando se ven obligados a dormir en un edificio a medio construir en Serbia en invierno, el director yuxtapone el peligro que supone la nieve con la belleza de ver caer los copos. La película se convierte en la propia confusión del director: se sigue considerando a sí mismo un artista, aunque todas las personas que conoce por el camino lo consideran un refugiado. La familia Fazili necesita que dejemos a un lado nuestros propios prejuicios y nuestra falta de compromiso.

Midnight Traveler es una producción de Old Chilly Pictures, donde también han intervenido Cinetic Media, Doc & Film International, ITVS y American Documentary/POV. Doc & Film International gestiona los derechos internacionales. 

(Traducción del inglés)

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