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BERLÍN 2019 Panorama

Crítica: Beauty and Decay

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- BERLÍN 2019: El retrato de tres carismáticos rebeldes de la RDA que ofrece Annekatrin Hendel en su nueva película nos deja con ganas de más

Crítica: Beauty and Decay

En 1983, Madonna se hizo con Manhattan, Grandmaster Flash revolucionó el Bronx, Frankie Goes To Hollywood conquistó Londres, y Les Rita Mitsouko dominó la escena parisina. Mientras tanto, en Berlín Este… Digamos que las cosas eran distintas. “Evidentemente, no podíamos viajar”, comenta Sven, uno de los personajes principales de Beauty and Decay [+lee también:
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, la películade Annekatrin Hendel que se ha presentado este año en la sección Panorama Dokumente de la Berlinale. “Sin embargo, nos preocupamos mucho por averiguar qué estaba pasando en el mundo, y aprovechamos al máximo lo que teníamos. Eso de poder conseguir un ejemplar de Vogue era increíble”.

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Sven no es otro que Sven Marquardt, el mítico portero de la Berghain, una antigua central eléctrica transformada en discoteca tecno que va como la seda y que es considerada por muchos “la puerta más difícil de cruzar de Europa”. Marquardt también es un fotógrafo de moda consumado, con décadas de experiencia y varios libros de arte a sus espaldas. Él mismo parece una obra de arte, lleno de tatuajes y piercings de la cabeza a los pies. Los amigos de Sven de la escena underground de la RDA en los 80 son “Dome”, Dominique Hollenstein, que era la modelo favorita de Sven y su musa, y Robert Paris, que también era fotógrafo y posaba a veces para él. Como en aquella época el cine en color no estaba muy extendido y era de peor calidad, se prefería el formato en blanco y negro. Esto se puede apreciar muy bien en este documental de Hendel sobre tres bohemios rebeldes del barrio Prenzlauer Berg, donde confluían muchos intelectuales de Berlín Este, llegando a crear su propia “burbuja”.

Hendel, una aclamada documentalista (Vaterlandsverräter, Fassbinder [+lee también:
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) que emergió de la escena cultural de la RDA en los 80, ya conocería muy probablemente a sus protagonistas, o al menos habría oído hablar de ellos. En el documental que nos presenta en esta edición de la Berlinale, habla de los viejos tiempos, qué ha pasado, qué ha cambiado. En una sesión de fotos que hacen Sven y Dome, Robert mira algunas fotos que hizo hace tiempo de lugares que han cambiado mucho a lo largo de los años. Todos ellos siguen siendo almas libres: Sven con su cámara y con su trabajo en la discoteca, Dome confeccionando flores de cuero (su única fuente de ingresos) en su preciosa casa familiar, y Robert, que vive entre Berlín y la India, donde tiene a su pareja y a su hija. Son personas carismáticas, puede que exactamente lo que Berlín Este necesitaba en aquel momento. 

Aun así, no llegamos a conocer al trío demasiado bien, o al menos no lo suficiente. Hay cuestiones que siguen siendo un misterio para nosotros, como por ejemplo cómo fue su infancia, quiénes eran sus padres, si alguno de sus amigos o ellos mismos se metió en problemas por sus opiniones “subversivas” (o, en algunos casos, por sus preferencias sexuales), qué estaban haciendo cuando cayó el Muro… Dome llama “idiotas” a los agentes Stasi, y Robert habla de “familias disfuncionales”, pero no disponemos de más información. Cuando los 79 minutos de Beauty and Decay van llegando a su fin, no podemos evitar sentir que esperábamos más, ¿o quizá esto es solo la primera parte? 

La película está producida por la empresa alemana It Works! Medien y coproducida por Der Rundfunk Berlin-Brandenburg (RBB).

(Traducción del inglés por Inés Seller)

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