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BERLIN 2019 Panorama

Crítica: Shooting the Mafia

por 

- BERLÍN 2019: La directora de documentales Kim Longinotto relata la historia de la mafia siciliana desde el objetivo de la conocida fotógrafa italiana Letizia Battaglia

Crítica: Shooting the Mafia

La documentalista británica Kim Longinotto (La revolución de los saris rosasDreamcatcher [+lee también:
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. En la película, que se estrenó en Sundance y se está proyectando actualmente en la sección Panorama Dokumente del Festival de Cine de Berlín, Longinotto recopila con destreza entrevistas con Battaglia y sus numerosos amantes, fotografías y vídeos realizados por la fotoperiodista italiana, y material audiovisual de archivo, procedente de telediarios de actualidad que describen los delitos de la Cosa Nostra, así como escenas de clásicos del cine italiano. Todo este material contribuye a contar una historia de vidas destrozadas, de cómo la isla de Sicilia ha sido víctima de la mafia durante décadas, y de la extraordinaria vida de la fotoperiodista, que ahora tiene 84 años. 

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Resulta difícil decir qué llama más la atención de la vida de Battaglia, que da comienzo a la película con la frase “Me convertí en fotógrafa a la edad de 40 años”; esta declaración ya dice mucho de la mujer a la que estamos a punto de conocer, especialmente sobre su determinación, tenacidad y gran fuerza de voluntad. Antes de empezar en la fotografía, la siciliana se casó en 1951, cuando tenía 16 años, tuvo tres hijas y después se divorció de su marido, que quería que fuese ama de casa. Él se lo perdió, tal y como dio fe un séquito de novios que lo siguieron en el tiempo, siempre jóvenes, mientras ella envejecía. Las historias de amor aparecen alternadas con escenas de clásicos del cine, una ingeniosa estrategia de Longinotto que permite desconectar un poco del tema central de Shooting the Mafia, que habla sin tapujos sobre la Cosa Nostra y la auténtica brutalidad de su reinado; mataban a cualquiera que se interpusiera en su camino, que no obedeciera sus órdenes o que intentara juzgarlos. 

El empleo de material de archivo para ilustrar el dominio de la mafia sobre la isla contrasta enormemente con la belleza de las películas clásicas con las que la directora ilustra los numerosos romances de Battaglia. Las fotografías y noticiarios subrayan el horror y atrocidad de los ataques, así como el hecho de que los capos de la mafia no fuesen capaces siquiera de gastar el dinero que robaban, por lo que cometían delitos para reforzar su autoridad y demostrar su masculinidad. En el material seleccionado por Longinotto se realiza una crítica a cómo el cine ha ensalzado la vida de los mafiosos, establecido reglas de honor y mostrado un amor que no se corresponde con la realidad. Battaglia cuenta que recibió amenazas de muerte por fotografiar delitos de la mafia. 

Al ser la primera mujer en conseguir un trabajo de fotógrafa en el periódico de izquierdas L’Ora, Battaglia pensaba que su trabajo se limitaría a fotografiar escenas más banales del día a día, pero la mafia siempre estaba en primera plana; solo en un año asesinaron a más de 1.000 personas en Palermo. Las fotografías de Battaglia ayudarían a definir la imagen de la mafia que tenemos hoy en día en todo el mundo, y un par de ellas incluso sirvieron a la policía para asociar a un capo de la mafia con cierto primer ministro italiano.   

Sus fotos no eran lo único que Battaglia tenía para enfrentarse al sistema, sino que en la película también se relata cómo empezó en la política y fue elegida para el ayuntamiento de Palermo por el partido ecologista, pero pronto se dio cuenta de que las decisiones no se tomaban allí. Sin embargo, la verdadera historia se desarrolla en el interior de su cámara de fotos, y nadie mejor que Longinotto, una directora cuya especialidad son los documentales sobre mujeres inadaptadas y rebeldes, para reproducirla con tanto respeto y admiración.

Shooting the Mafia es una producción irlandesa de Screen Ireland y Lunar Pictures para Impact Partners. Met Film Sales gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés por Inés Seller)

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