email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

ONE WORLD PRAGUE 2019

Crítica: Everything Must Fall

por 

- La última película del documentalista sociopolítico sudafricano Rehad Desai registra la oposición a un puñado de aspectos sociales en su propio país

Crítica: Everything Must Fall

El último film del documentalista sociopolítico sudafricano Rehad DesaiEverything Must Fall [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, que se hizo recientemente con el premio a mejor película en la sección Right to Know del Festival One World de Praga, es la crónica del movimiento Fees Must Fall, que se desarrolló a partir de una protesta estudiantil en una universidad de élite y se extendió por el país, llegando a abordar problemas sociales más amplios en un país profundamente dividido.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Desde el 2009, las tasas estudiantiles han aumentado de forma constante en Sudáfrica, a un ritmo del 9 % anual; en 2015, este aumento subió al 10.5 %, motivando a los estudiantes de la University of the Witwatersrand de Johannesburgo, conocida como "Wits", a comenzar una protesta bajo el lema y hashtag #FeesMustFall. Encabezada por cuatro estudiantes, Shaeera Kalla, Vuyani Pambo (los dos más conocidos), Simamkele Dlakavu y Nompendulo Mkatshwa (que ahora es parlamentario), la protesta también denunciaba la baja remuneración de los trabajadores universitarios; el gran grupo de manifestantes ocupó la Solomon House, principal edificio de la universidad, exigiendo que se cancelaran las tasas.

El vicecanciller de Wits, Adam Habib, que también fue activista durante las protestas estudiantiles de los 80, es entrevistado en la cinta, y un espectador objetivo no puede sino comprender su postura: a medida que los subsidios estatales bajan, las tasas privadas deben subir para mantener la calidad de la educación. El problema, naturalmente, reside en el propio estado, y en todas las promesas no cumplidas del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela, el que sigue siendo el partido más votado del país.

Pronto, otras 16 universidades y 11 colleges se suman a la protesta y apoyan una huelga nacional: todas estas instituciones dejan de funcionar hasta que se cumplan sus exigencias. Cuando el Ministerio de Educación Superior anuncia que las tasas solo subirán un 6 %, burlándose de los estudiantes, las manifestaciones se extienden al exterior de los campus y llegan a las calles de todas las grandes ciudades, donde se suman a los participantes organizaciones como la Progressive Youth Alliance y el partido parlamentario Luchadores por la Libertad Económica. El alcance del movimiento obliga al presidente Zuma a prometer una anulación completa del aumento de las tasas, pero en este punto, el movimiento empieza a mostrar fisuras. Incluso con las tasas normales, la mayoría de las universidades tienen precios prohibitivos para la población pobre de raza negra. Además, comienzan a surgir divisiones en torno al género y la orientación sexual, y cuando arranca el curso 2016, los campus se llenan de seguridad privada, intimidando a los estudiantes que se reúnen en grupos.

Es una historia larga y complicada, y Desai muestra una capacidad de condensación admirable en su manera de contarla. El cineasta cuenta principalmente los acontecimientos que sucedieron en Wits, aunque otras universidades del país también hicieron cosas importantes, como retirar la estatua del ideólogo del apartheid Cecil John Rhodes de la Universidad de Ciudad del Cabo.

El director emplea títulos narrativos grandes, similares a eslóganes, para lograr un efecto enfático en ciertas escenas, sobre todo en las numerosas partes que muestran conflictos con la policía, e incluye también tuits de líderes estudiantiles que reflejan el papel clave de las redes sociales en el movimiento. El trasfondo histórico se expone de forma concisa a lo largo de la cinta, y todos los entrevistados son más que conscientes del legado y la importancia de la lucha social en el país y en todo el mundo. Al igual que muchos otros movimientos populares, Fees Must Fall ha mostrado muchas flaquezas, pero la película demuestra que fue sin duda un instrumento clave para un tumultuoso cambio social.

Everything Must Fall es una coproducción de la compañía sudafricana Uhuru Productions, la holandesa IKONDocs y la belga Story House. La compañía alemana Deckert Distribution detenta los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.