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DIAGONALE 2019

Crítica: Garden

por 

- El nuevo largometraje del austríaco Peter Schreiner invita a los espectadores a un viaje sensorial por un lugar inquietante, donde los personajes expresan sus pensamientos más íntimos

Crítica: Garden

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, de Peter Schreiner, se ha estrenado en Diagonale (del 19 al 24 de marzo). Es una película cargada de emociones y con una narrativa inusual, que deja que sus personajes vulnerables se encuentren en el inquietante jardín del título y en algunas habitaciones. Estos espacios se muestran en contraste, con imágenes en blanco y negro, y movimientos de cámara desconcertantes, que en ningún momento parecen reales.

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De la poca información que da la película, podemos deducir que Awad, director, y Hermann, diseñador de producción, reciben una carta de Julia, una mujer a la que ambos amaron en su juventud. En la carta, Julia confiesa que padece una grave enfermedad que no se especifica en la película. A medida que avanza la historia (que, según la lógica de Garden, se parece a la película que Awad quiere hacer), vemos al trío reunido y aparentemente atrapado en un misterioso lugar que no pertenece ni a la realidad ni al presente; pero que parece estar conectado con una zona específica de la mente. Las reflexiones de los tres protagonistas siempre están relacionadas con la muerte o con su proximidad. En una especie de mundo intermedio, Awad, Hermann y Julia hablan de sus lamentos, miedos, pérdidas, sufrimientos, recuerdos de la infancia y situaciones extremas a las que se han enfrentado.

A veces, los personajes, que hablan de sí mismos en tercera persona, nos hacen dudar de si lo que cuentan ocurrió de verdad, es ficción o, como confirmará el texto del final, una mezcla de ambos. Awad, un inmigrante libio en Viena, fue secuestrado por la milicia, hecho prisionero y torturado; Hermann es un artista vienés cuya esposa falleció de forma repentina en un accidente; y Julia, cuyo verdadero nombre es Giuliana, padece una enfermedad grave. Aunque la cámara nos acerque bastante a ellos, los tres son expuestos de forma intimidatoria. El encuentro que facilita la película (aunque es tan pequeño que resulta superficial) es bastante íntimo.

Otro aspecto importante es la forma en que los tres interlocutores intervienen en el diálogo, ya que éste, en el sentido clásico de la palabra, apenas fluye. Presenciamos una acumulación de ideas que parecen más bien fragmentos de la conciencia de sus (no)personajes.

La inquietante edición de Garden y sus delicados movimientos de cámara hacen que la noche se convierta en día, y que los lugares que aparecen en la película se entrelacen constantemente para recordarnos que en ese lugar no se aplican las reglas físicas de la vida cotidiana; y que el cine es un medio que tiene la libertad de desafiarlas y manipularlas, en su intento de visibilizar las emociones.

Garden ha sido producida por la compañía de Schreiner, echtzeitfilm, que también gestiona los derechos internacionales, y que la ha estrenado este año en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, en la sección Deep Focus.

(Traducción del inglés)

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