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CANNES 2019 Un Certain Regard

Crítica: Chambre 212

por 

- CANNES 2019: Christophe Honoré presenta un cuento conceptual reflexivo, inventivo, divertido y muy bien ejecutado sobre una crisis conyugal tras 25 años de matrimonio

Crítica: Chambre 212
Camille Cottin, Vincent Lacoste y Chiara Mastroianni en Chambre 212

“No se puede engañar al marido con el marido”: Chambre 212 [+lee también:
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ficha del filme
]
, la nueva película de Christophe Honoré presentada en la sección Un Certain Regard de la 72ª edición del Festival de Cannes, incluye varias frases de este estilo, envueltas en un ritmo rápido y con diálogos divertidos. Es necesario aclarar que el cineasta francés ha decidido abordar mediante la comedia psicológica un tema, la crisis conyugal grave, que puede dar lugar al vodevil, en el invierno de los deseos, más que a los recuerdos de la primavera en pareja; una doble cara que el director se ha tomado muy en serio, componiendo una película conceptual donde dos versiones del marido conviven de común acuerdo, una joven y otra vieja. Este distanciamiento de la realidad ofrece un vasto terreno lúdico y de enlace para el cineasta, que profundiza con una ligereza beneficiosa (y bastante mordaz) en temas que muchos hubiesen convertido en dramas deprimentes.

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La película se inscribe en el paso aparentemente relajado de Maria (Chiara Mastroianni), una  esposa que colecciona amantes, entre los que se encuentra uno de sus alumnos (es profesora de historia de la justicia y de los procedimientos en París). Richard (Benjamin Biolay), el marido de Clara, encuentra un SMS muy explícito y descubre el engaño. Después de haber intentado relativizar, en vano, la aventura (“Es sólo una actividad sexual gratificante”), Maria mete el dedo en la llaga (“Hace años que parecemos hermanos. Estas pequeñas historias son necesarias para continuar después de 25 años”) y empeora el ambiente: “He desperdiciado los mejores años de mi vida con una persona deshonesta”, le espeta Richard. Maria decide instalarse en el hotel de enfrente y, al despertar, el Richard de 25 años está a su lado (Vincent Lacoste) y al corriente de la situación de su yo más longevo, que vegeta en ropa interior en el apartamento de enfrente. La situación se complica más cuando aparece Irène Haffner (Camille Cottin), el primer gran amor de Richard, que desapareció cuando él se casó con Maria pero que ve en la separación la oportunidad perfecta para recuperar a su antiguo amante. Y hablando de amantes, también aparecerán la madre y la abuela fallecidas de Maria con la lista de todos los hombres con los que engañó a su marido (“Te has acostado con más hombres que todas las mujeres de tu familia en cinco generaciones”). Además, estos mismos amantes aparecerán a la vez en un momento dado, acompañados del joven amante actual (Harrison Arevalo), y precedidos por un personaje que encarna a La Voluntad (Stéphane Roger) de Maria, que intenta poner orden en este batiburrillo.

Con un guión donde fluyen con facilidad las guerras cruzadas, Christophe Honoré explora con gracia y bajo varias facetas el envejecimiento amoroso (que, como el vino, puede perder su sabor o mejorar), la nostalgia de la juventud física y psicológica y el reflejo de los actos individuales. La película, protagonizada por una excelente Chiara Mastroianni, es un brillante ejercicio de estilo, cuyo defecto es también una virtud, ya que la caja de herramientas termina dominando un poco el contenido y alterando el estilo del conjunto.

Chambre 212 ha sido producida por la sociedad parisina Les Films Pelléas y coproducida por France 2 Cinéma, Scope Pictures (Bélgica) y Bidibul Productions (Luxemburgo). Charades gestiona los derechos internacionales.

(Traducción del francés)

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