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PELÍCULAS / CRÍTICAS

Crítica: The Naked King – 18 Fragments on Revolution

por 

- El director y periodista suizo Andreas Hoessli trata la revolución a través de los que vivieron a través de ella, en todas sus glorias y sus penas

Crítica: The Naked King – 18 Fragments on Revolution

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de Andreas Hoessli, premiado en la Competición Internacional del DOK.Fest München sorprende por su compleja y meticulosa perspectiva. La película nace del deseo de comprender cómo las vicisitudes históricas influyen en quienes las han sufrido, y es el fruto de los largos periodos que pasó el director en dos países que conoce como la palma de su mano, Polonia e Irán.

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La película opta por dar voz al pueblo, a la gente “común”, a los revolucionarios anónimos e idealistas que creyeron que podían conseguir un mundo mejor. Andreas Hoessli ha construido un puente desde el pasado que él mismo vivió y un presente difícil de explicar.

La idea de The Naked King – 18 Fragments on Revolution surge en 1978, cuando el director se dirigía a Polonia para trabajar en su doctorado, allí hace amistad con Ryszard Kapucscinski, que trabajaba entonces como reportero en Irán y que se convertirá en cierto modo en el protagonista de la película.

Las revoluciones y protestas de esa época en Polonia e Irán son el punto de partida de una película que desde el principio se asemeja a una novela de espías peligrosamente realista. Cuarenta años después de los acontecimientos que convulsionan casi en el mismo momento en países tan lejanos, el director emprende la delicada tarea de analizar lo que queda de aquella época a través de las experiencias de quienes lo sufrieron, los lugares donde ocurrió todo y las cicatrices del pueblo. Mediante entrevistas, la película recopila los testimonios de aquella época de sufrimiento con tal realismo que incluso aquellos que ni siquiera habían nacido cuando ocurrió tendrán la sensación de que es su propia historia. Andreas Hoessli ahonda en la memoria en búsqueda del hilo conductor de un acontecimiento histórico imposible de olvidar. La película muestra imagines de archivo que hoy en día parecen impensables (como las multitudes de personas vestidas “como occidentales” en Irán asistiendo a enérgicos mítines) y trata de reconstruir los recuerdos de muchas personas, gracias a los testimonios de los que sufrieron  las consecuencias de lo que pasó. El director consigue plasmar la cronología histórica a través de todos esos sentimientos.

¿Qué les ha ocurrido a todos aquellos hombres y mujeres jóvenes que se implicaron tanto en las revoluciones de Polonia e Irán? Pero, sobre todo, ¿qué les ocurrió una vez que la revolución fracasó, como ocurrió en Polonia, o cuando las autoridades religiosas tomaron las riendas del poder, en el caso de Irán? ¿Debemos considerarlo una derrota o debemos preocuparnos por las consecuencias que están sufriendo las generaciones posteriores?

Hoessli intenta responder a estas preguntas a través de su propio punto de vista y su experiencia personal; y se centra en las personas dando voz a aquellos que están ya demasiado acostumbrados al silencio. Un silencio que esconde cicatrices del pasado que siguen abiertas a pesar del paso del tiempo.

Para poder disfrutar completamente de The Naked King – 18 Fragments on Revolution se necesita algún conocimiento sobre el periodo histórico del que trata, pero el enfoque en las experiencias personales hace de este relato una historia muy humana y universal. Las narraciones de Bruno Ganz en la versión alemana y de Sam Riley en la versión inglesa dan un tono misterioso y elegante.

La película, producida por Mira Film (que se encarga también de la distribución internacional), TM Film GmbH, Centrala, ARTE G.E.I.E. y TVP Telewizja Polska, se estrenará en las salas suizas en septiembre. De la distribución en Suiza se encarga Vinca Film GmbH.

(Traducción del italiano por Pedro Andueza González)

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