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SHEFFIELD DOC FEST 2019

Crítica: My Father the Spy

por 

- El convincente documental de Gints Grube y Jaak Kilmi se centra en la vida secreta de un doble agente secreto de la Guerra Fría, mientras su hija emprende un viaje hacia el pasado

Crítica: My Father the Spy

My Father the Spy, escrito y dirigido por el cineasta letón Gints Grube (Sounds Under the Sun) y su colega estonio Jaak Kilmi (Disco and Atomic War [+lee también:
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), cuenta la historia de Ieva Lesinska, cuya vida dio un vuelco al verse arrastrada hacia el torbellino de la Guerra Fría por su padre, un agente doble. El documental, estrenado en la presente edición del Sheffield Doc/Fest, sigue a Ieva en un viaje por sus recuerdos y por los lugares que frecuentó en el pasado para intentar desentrañar los secretos que rodeaban a su padre. Primero, vemos a Ieva en la Riga actual, donde ella y Jaak Kilmi miran viejas fotografías. 

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“¿Cómo recuerdas esa época? ¿Eras una persona feliz?”, pregunta Kilmi. La respuesta es negativa y parece que una nube negra se cierne sobre ella (la huella de una vida que supera la ficción).

En 1978, Ieva estudiaba en una universidad de Letonia cuando su padre, Imants, un traductor soviético que trabajaba en las Naciones Unidas, la invitó a visitarlo en Nueva York. Un mes después, le presentó a su hija una decisión difícil. Él estaba huyendo, y obligaba a Ieva a elegir entre informar a la embajada soviética y denunciar a su padre por traición, o quedarse con él y olvidar su vida en Letonia. 

Ella decidió quedarse con Imants, dejando a su madre tras el Telón de Acero. Aunque a partir de ese momento su vida quedaba ligada a la de su padre, nunca tuvieron una relación cercana, ya que él siguió siendo misterioso.

Grube y Kilmi aplican diferentes técnicas narrativas durante todo el documental. Las escenas observacionales se combinan con material de archivo y reconstrucciones de los recuerdos de Ieva en forma de fotografías, que recuerdan la vida en los años 70. La voz en off en primera persona que acompaña al material  de archivo y a las fotografías recreadas ofrece una perspectiva muy personal de esos momentos. Están llenos de dolor y conflicto interno, pero también muestran algo de asombro por el descubrimiento de un mundo nuevo y libre.

Los acontecimientos más importantes de la vida de Ieva se han reconstruido mediante escenas visual y emocionalmente comprometidas, que parecen dar a la protagonista la oportunidad de enfrentarse a su pasado mientras guía a los actores a través de sus recuerdos. Las entrevistas con miembros de la familia y personas que conocieron a Imants arrojan algo de luz a su vida, mientras Ieva avanza en su viaje.

Aunque My Father the Spy se centra en una sola familia, también ofrece una perspectiva amplia de la Guerra Fría, que nos permite ver más allá de la fachada construida por ambas partes. Las diferentes capas narrativas que Grube y Kilmi han entrelazado forman un todo convincente que documenta a una familia inusual. Esta historia real sobre espías, alejada del glamour convencional del género, muestra la cruda realidad y los interminables efectos de llevar una doble vida.

My Father the Spy es una coproducción entre Letonia, Alemania, República Checa y Estonia, llevada a cabo por Mistrus Media, 8Heads Productions, Kick Film y Pimik. La compañía canadiense Syndicado Film Sales gestiona las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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