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VENECIA 2019 Semana Internacional de la Crítica

Crítica: Tony Driver

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- VENECIA 2019: El italiano Ascanio Petrini estrena su debut protagonizado por una víctima de las políticas de inmigración y deportación de los Estados Unidos

Crítica: Tony Driver

La notable ópera prima del cineasta Ascanio Petrini, Tony Driver [+lee también:
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, es la única representación italiana en la competición de largometrajes de la Semana Internacional de la Crítica de la 76ª edición del Festival de Venecia. Esta coproducción italo-mexicana, seleccionada en la citada sección paralela organizada por el Sindicato Nacional de Críticos de Cine de Italia, es un falso documental sobre las implacables políticas de inmigración y deportación de los Estados Unidos.

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El carismático protagonista de Tony Driver es un ex ciudadano estadounidense que actualmente se encuentra en régimen de deportación por incumplir las leyes del país. Nacido en Bari –como Petrini– a principios de la década de los sesenta, Pasquale Donatone y su familia se mudaron a los Estados Unidos cuando éste tenía nueve años. Sus padres emigraron a esa nueva tierra de oportunidades, en la que ha seguido viviendo durante cuarenta años.

Con un divorcio traumático a sus espaldas, Pasquale se trasladó a Yuma con el fin de iniciar una nueva vida. Asimismo, para reforzar y creer plenamente en su restauración vital, Pasquale cambio su nombre por otro que integrara el nuevo trabajo que iba a realizar en ese lugar. De ahora en adelante, el italoamericano pasaría a llamarse Tony Driver en honor a su peligrosa labor de recoger en la carretera a los inmigrantes mexicanos que habrían puesto su vida en apuros atravesando la frontera. Durante años, el ‘nuevo Tony’ se dedicó plenamente a esa misión. Sin embargo, en uno de esos viajes transportando inmigrantes ilegales en su taxi fue descubierto por la policía. Tras ser arrestado, el Estado de Arizona le dio a escoger entre cumplir condena en prisión o ser deportado por 10 años. Al escoger la deportación, Pasquale se vio forzado a regresar a una Italia que no reconoce como su país de origen; pues, pese a haber nacido allí, el hombre sigue sintiéndose un ciudadano estadounidense.

Tony Driver se sitúa cinco años después de dicho acontecimiento que cambio su vida para siempre. El protagonista de esta comedia política, camuflada bajo el género del falso documental, cuenta la historia de su desdicha desde su domicilio en Italia: una caravana, con una enorme bandera estadounidense, ubicada en algún rincón de la Apulia. La narración en primera persona –y siempre mirando a cámara– de Pasquale es ilustrada con recreaciones cómicas de los hechos, insertadas como gags.

Durante la primera parte de la película, el cineasta muestra la cotidianidad melancólica de un hombre atrapado en los recuerdos de su pasado. Hasta que, un día, cansado de llamar compulsivamente a la oficina de inmigración de Estados Unidos, e insultar a las fotografías de Donald Trump de las revistas, Pasquale decide embarcarse rumbo a México para atravesar la frontera de forma ilegal. Finalmente, en ese segundo episodio, transcurrido en algún lugar de la geografía mexicana próximo a Arizona, acompañamos a ese espíritu indomable en la realización de su único deseo en el mundo. Tony Driver relata la historia de superación de un luchador dispuesto a rejuntar las piezas de su sueño americano hecho pedazos, aunque eso implique cumplirlo al margen de la ley.

Tony Driver ha sido producida por las compañías italianas Dugong Films y Rabid Films, junto con la mexicana Fulgura Frango.

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