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SAN SEBASTIÁN 2019 New Directors

Crítica: Las letras de Jordi

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- La española Maider Fernández Iriarte debuta con un emotivo documental sobre el valor de la comunicación entre seres humanos

Crítica: Las letras de Jordi

La directora donostiarra afincada en Barcelona Maider Fernández Iriarte estrenó en la competición New Directors de la 67ª edición del Festival de San Sebastián su emotiva ópera prima sobre el inextinguible deseo que sienten los seres humanos por comunicarse. Las letras de Jordi [+lee también:
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muestra la valiosa relación de amistad entre la cineasta y Jordi; un hombre de cincuenta y un años, cuya parálisis cerebral no le impide seguir expresándose.

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El eje de este documental con un guion escrito a cuatro manos entre la directora novel y la cineasta española Virginia García del Pino (Basilio Martín Patino. La décima carta [+lee también:
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) son las visitas de Fernández Iriarte a Jordi, realizadas en la residencia clínica donde éste vive desde hace poco. En dichas visitas, se descubre el ansía de Jordi de comunicarse y ser escuchado por su nueva amiga, así como el respeto y la ternura que siente la directora por su interlocutor tan especial. Durante sus encuentros, el hombre sin el atributo del habla contesta las preguntas que lanza Fernández Iriarte con la ayuda de una tabla de cartón con números y las letras del abecedario. Precisamente, las mismas letras que dan nombre a la película.

Las letras de Jordi enseña los dos elementos de la vida de Jordi que dan sentido a su existencia: la fe en la comunicación y la fe religiosa. Como cuenta la voz en off de la directora al inicio del documental, a sus veintiún años, el protagonista sintió que Dios le hablaba. Desde ese día, Jordi se ha considerado a sí mismo un hombre religioso. Sin embargo, a medida que las conversaciones con su amiga avancen, y el protagonista empiece a confiar plenamente en ella, Jordi le confesará sus grandes temores: perder la fe y el envejecimiento de sus padres.

La introducción del elemento religioso en la película, a través de la confesión, altera el tono observacional del documental, dando paso a un epílogo en forma de viaje. En este capítulo final, Jordi cumplirá su sueño de visitar al Santuario de Lourdes, acompañado por su nueva amiga. Con ese peregrinaje al santuario, Fernández Iriarte cierra su carta de amor emotiva sobre la fuerza de una amistad basada en el deseo de comunicarse que ambos comparten.

Las letras de Jordi ha sido producida por la compañía española Señor y Señora – Sr&Sra Producciones.

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