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LONDRES 2019

Crítica: White Riot

por 

- El grupo activista Rock Against Racism, una pieza clave del punk británico de los años 70s, recibe un oportuno homenaje en forma de documental de la directora Rubika Shah

Crítica: White Riot

El primer largometraje de Rubika Shah, White Riot, se centra en Rock Against Racism, un grupo que promovía la solidaridad racial en la escena punk de Reino Unido. RAR (el acrónimo que se utiliza en la película) estaba compuesto por un grupo multicultural y vibrante de músicos, artistas y organizadores, un verdadero bastión contra el conservadurismo de la sociedad británica de la época. La película se ha estrenado esta semana en el Festival de Cine de Londres y compite por el Grierson Award al Mejor documental.

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White Riot, compuesta en su mayoría por material de archivo poco conocido, empieza resaltando la sorprendente postura de las estrellas del rock más conocidas del momento. Eric Clapton indignó a muchas personas cuando defendió al político racista británico Enoch Powell durante una actuación en Birmingham. Supuestamente, Inglaterra estaba “abarrotada” y corría peligro de convertirse en una “colonia negra”. David Bowie aparece diciendo en 1976 que “Gran Bretaña podría beneficiarse de un líder fascista” (después, se retractó en varias ocasiones de esta declaración). A pesar de sus valores sociales, Rock Against Racism empezó su carrera como una protesta contra algo exclusivo del mundo de la música. Su fundador, Red Saunders, se sintió traicionado al ver a líderes del rock haciendo una causa común de unos sentimientos tan reaccionarios.

RAR era contracultural, puesto que nació de una profunda decepción hacia el pensamiento dominante. Saunders era conocido por su trabajo como fotógrafo para periódicos británicos, pero también trabajaba en un teatro de propaganda política radical (uno de sus papeles fue el “Sr. Oligarca”). Shah enfatiza que llegar al público desde esta forma de arte, quizás más elevada, es uno de los principios fundamentales del punk. Después siguió el influyente fanzine Temporary Hoarding, junto a varias actuaciones en Londres.

Tanto la izquierda como la derecha se sintieron atraídas por la energía perturbadora del punk. Saunders y sus colaboradores “Irate” Kate Webb y Lucy Toothpaste sabían que tenían que inclinar la balanza hacia una música más diversa, con artistas procedentes de las comunidades de inmigrantes de Gran Bretaña. Hubo problemas cuando los punks de extrema derecha, asociados al Frente Nacional, aprovecharon la indignación del movimiento. Escucharon el potente estribillo de “White Riot”, de The Clash, pero no su mensaje.

RAR empezó a ampliar su base, colaborando con artistas reggae como Steel Pulse o Matumbi. También trabajaron con Alien Kulture, una de las bandas habituales de RAR, que se formó para que hubiese una representación británico-asiática en el escenario. La auténtica energía de la escena venía de los márgenes, de la estética corta-pega de la prensa underground que la película evoca con nostalgia en varias secuencias de animación en stop motion.

Shah termina la película con el Carnaval Contra el Racismo de RAR, una manifestación que empezó en Trafalgar Square y terminó con un concierto en Victoria Park en el East End (que en aquella época era un bastión del Frente Nacional). Macharon un total de 100.000 personas. Muchas de ellas eran adultos jóvenes que procedían de lugares bastante alejados de Londres. White Riot homenajea al punk, mientras contrasta los antros donde empezó todo con la campaña de un grupo artesanal antirracista para atraer la atención del gran público.

Observamos la pasión de la directora por una subcultura que ha descubierto en los anales de la historia de la música y que ve como una guía de buenas prácticas para músicos actuales. Hay algo de Asif Kapadia en el collage que hace la película con diferentes capas de material de archivo y en su forma de hacer vívida la historia. Puede que te parezca pintoresco porque sólo fue un concierto de rock, pero quizás la música que resuena en tus oídos sea el sonido de la resistencia.

White Riot es una producción británica, llevada a cabo por Ed Gibbs para Smoking Bear Productions.

(Traducción del inglés)

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