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COTTBUS 2019

Crítica: Pig

por 

- En su primer largometraje, Giga Liklikadze le da un toque georgiano a Dos tontos muy tontos

Crítica: Pig
Nika Gozalovi y Malkhaz Khutsishvili en Pig

Pig, de Giga Liklikadze, que acaba de estrenarse en el FilmFestival Cottbus, es tan simple como parece. La “acción” se limita a una casa en ruinas, donde un hombre de 20 años que deambulaba por un bosque es secuestrado por dos tontos que piden la considerable suma de 100 € para liberarlo. Por otra parte, también es muy divertida, con diálogos vulgares expresados con convicción y detalle, que no parecen amenazantes. Quizás porque Pig muestra cómo hubiese sido un secuestro orquestado por los Harry y Lloyd de Peter Farrelly (que esta vez van armados con una pipa de plástico).

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Para ser más exactos, es un secuestro accidental, ya que nada está premeditado. Los secuestradores, que primero intentan robarle el móvil a la víctima antes de secuestrarla, no son capaces de ponerse de acuerdo en si le dan agua o no, y mucho menos de planear bien un delito. Están aburridos, tienen hambre y canalizan toda su energía en inventarse otro insulto sobre la madre de alguien o cualquier otra cosa, ya que en la actualidad no se puede ser muy exigente. Estos insultos son recibidos por su víctima sin mover un pelo de su largo flequillo. Todos los personajes deambulan sin un objetivo claro, como el desafortunado Bachana (considerado no apto para el servicio militar), o rondando una propiedad que puede derrumbarse en cualquier momento. Es como si el secuestro les diese algo que hacer durante un rato. De repente, hay cosas que hacer: un prisionero a quien enseñarle a fumar y personas a quienes llamar para pedirles el rescate, aunque hubiesen preferido un cerdo.

Todos estos elementos hacen de la película de Liklikadze un inesperado (y brutal) ataque a su país y a sus residentes, narrado por el creciente número de turistas que creen que es la nueva Italia, antes de limpiar toda la suciedad o de encontrar la pequeña pieza metálica que impide a su autobús continuar el viaje, mientras los pasajeros obedecen sin protestar su propia versión de “peinar el desierto”, de Mel Brooks. No es la clase de película que los viajeros querrían ver antes de escalar una montaña, pasear en bicicleta por la playa o cualquier actividad que se presente “bajo el sol de Georgia”; y la ausencia de su famoso vino es muy reveladora. La película demuestra que su director novel es un buen narrador, ya que muestra suficiente información sobre sus tres aburridos amigos sin abrumar con la exposición. Aunque a las agencias de viaje no les gustará nada.

Pig, escrita por Giga Liklikadze, ha sido producida por el propio director e Irakli Chikvaidze para Sarke Studio.

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(Traducción del inglés)

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