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BLACK NIGHTS 2019 Competición Óperas Primas

Crítica: On the Quiet

por 

- En su primer largometraje, Zoltán Nagy denuncia con sutileza un tema tan actual como la influencia perversa de un maestro sobre sus jóvenes talentos

Crítica: On the Quiet
Erik Major en On the Quiet

El alma de un violín es una pieza invisible desde el exterior y muy pequeña, pero crucial para asegurar el equilibrio del instrumento, ya que transmite las vibraciones de las cuerdas al conjunto de la caja de resonancia. Al igual que este mecanismo de una sensibilidad extrema cuyo funcionamiento sólo conocen los iniciados, la manipulación perversa de tres jóvenes talentos artísticos por parte de sus mentores es, por desgracia, una realidad donde emergen los oscuros secretos del mundo del espectáculo.

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, el primer largometraje del húngaro Zoltán Nagy, trata este tema tan delicado sin caer en la caricatura. La película se estrenó hace una semana en los cines de su país y hoy lo hace en la sección Premiers Films del Festival de Cine de Tallín Black Nights.

El adolescente Dávid (Erik Major) es primer violinista en la orquesta de la György Ligety Music School, dirigida por el profesor Frigyes (Gábor Máté), un bondadoso hombre casado de sesenta años experto en el arte de la relajación (“Cerrad los ojos. Apartaos del mundo exterior, escuchad sólo vuestro mundo interior”) para conseguir las mejores interpretaciones de sus jóvenes músicos. Repeticiones colectivas, cursos individuales, conciertos, concursos en el autocar: la búsqueda de la perfección musical marca la vida cotidiana de Dávid, que practica seis horas al día y recuerda pocos momentos de intimidad con su novia Klári (Dorottya Antóci), también violinista en una orquesta que integra la joven violonchelista Nóri (Lulu Bognár), de catorce años. Pronto, Nóri le confiesa un oscuro secreto: “Hay un profesor que se comporta de una forma muy rara conmigo. Debería decírselo a alguien pero no sé a quién. Me hace cosas íntimas”.

Dávid, afectado por esta revelación que señala a su mentor, Frigyes, intenta obtener pruebas mediante la grabación clandestina de un curso individual. Pero la ambigüedad de un perverso manipulador es tan terrible que a menudo se ejerce entre bastidores o en una zona gris que cada uno puede interpretar a su manera, mientras la víctima oscila entre la negación vergonzosa y los sentimientos confusos sugestionados por un adulto en una situación de poder; y donde el entorno tiene como principal reacción la negación para evitar enfrentarse a la cruda realidad. Pero eso no detendrá a Dávid…

Zoltán Nagy toma las riendas de su argumento con mucho rigor (basándose en un guión que ha escrito con János Antal Horváth) y consigue hacer dudar al espectador durante gran parte de la película (¿Es un profesor demasiado cercano o una adolescente que quiere llamar la atención?), desmontando progresivamente el proceso de toma de control y la dificultad en la toma de consciencia (con Judit Schell y Zsófia Szamosi en los papeles de las madres de Dávid y Nóri). Un relato cruel pero con una puesta en escena elegante, que también hace un retrato muy correcto y sensorial del universo de los apasionados de la música clásica, donde se mezclan la tensión y la relajación, la belleza majestuosa de la creación en común y la fealdad absoluta de las maniobras encubiertas de abuso de poder y de corrupción de la juventud.

On the Quiet, producida por Filmfabriq, ha sido coproducida por KMH Film, Vision Team, Special Grip Hungary y Vertigo Media. HNFF World Sales gestiona las ventas.

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(Traducción del francés)

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