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PELÍCULAS / CRÍTICAS Italia

Crítica: Hammamet

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- Con indulgencia y comprensión hacia el personaje, Gianni Amelio narra los últimos meses de vida del líder socialista Bettino Craxi, exiliado tras su condena por corrupción

Crítica: Hammamet
Pierfrancesco Favino en Hammamet

El aspecto más memorable de Hammamet [+lee también:
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es la impresionante interpretación de Pierfrancesco Favino, al que hemos visto recientemente en El Traidor [+lee también:
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, de Marco Bellocchio. Favino actúa y se mueve bajo el peso de las prótesis faciales creadas por Andrea Lanza, que le otorgan un extraño parecido con el líder del Partido Socialista Italiano Bettino Craxi, mientras imita a la perfección su voz y lenguaje corporal, por no hablar de los matices de su personalidad decidida y arrogante. La nueva cinta de Gianni Amelio, estrenada en cines italianos diez días antes del vigésimo aniversario de la muerte de Craxi, se centra precisamente en los últimos meses de vida del ex líder italiano. Craxi vivió exiliado en la ciudad tunecina que da nombre a la película, acusado de aceptar sobornos tras una intensa investigación judicial conocida como "Operación Manos Limpias", que se desarrolló a principios de la década de los 90. Hammamet es una película destinada a generar debate, y tal vez a abrir una nueva vía de representación que no busca demonizar o elogiar a su personaje, sino que ofrece una lectura alternativa de los aspectos controvertidos pero también innovadores de su vida, la de un líder socialista que se convirtió en líder de todo un país.

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En un breve prólogo, Amelio nos invita a la clausura de la 45ª Conferencia del Partido Socialista en Milán, donde vemos a un Craxi triunfante, en el apogeo de su éxito político. Su amigo Vincenzo (todos los nombres han sido modificados para la película, pero este personaje es un tesorero del PSI), interpretado por Giuseppe Cederna, muestra su preocupación por el interés de algunos magistrados en las cuentas del partido. Este será tan solo el comienzo de una gran ola que envolverá el mundo de la política y la sociedad italianas. Durante un flashback vemos al futuro líder del partido cuando tan solo era un niño, rompiendo las ventanas de una escuela, un acto que encapsula a la perfección su herética figura política y actitud, siempre dispuesto a romper las normas. Craxi encabezó una visión reformista y liberal, orgulloso de la propia diversidad de la izquierda italiana, logrando enfrentarse a un Partido Comunista hegemónico y profundamente arraigado. En varias ocasiones el líder mostró su férrea convicción, como en la crisis de Sigonella o el enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos, un episodio representado en una escena de la película donde vemos a su nieto jugando en la playa. El guion, escrito por el propio director junto a Alberto Taragno, incorpora el personaje de un joven que aparece misteriosamente en la villa de Hammamet, vigilada por soldados tunecinos, para grabar el último testimonio de Craxi, mientras pasa sus últimos días junto a su esposa (Silvia Cohen) y su hija (Livia Rossi). Amelio, que en sus cintas anteriores ha abordado con gran destreza temas como el terrorismo, la justicia, los problemas sociales, la inmigración y la evolución del capitalismo, siempre a través de las dinámicas padre-hijo, se muestra en esta ocasión indulgente y comprensivo. El director se centra en el lado más humano de Craxi, ofreciendo un retrato de un líder en el momento de su caída, consumido por el rencor y los estragos de la enfermedad. "Cogimos dinero para el partido", son las palabras que pone en boca de Favino-Craxi. "Sí, pero te quedaste con una parte", responde un anciano miembro del Partido Demócrata Cristiano (Renato Carpentieri), que viaja a Hammamet para encontrarse con él. Las declaraciones de los testigos, que formaron parte de las investigaciones judiciales, indican que Craxi estaba al tanto de la corrupción entre los líderes del partido, y que él mismo se embolsó parte del dinero para diversos fines: un apartamento en Nueva York, cientos de millones de liras destinados a la cadena de televisión de su amante, casas y hoteles adquiridos a nombre de la misma mujer…

Tras una sucesión de imágenes brillantes y soleadas de Túnez, la película termina con una especie de "doble sueño": una pesadilla imaginada por el director que el protagonista le cuenta a su hija, donde un Bettino descalzo se encuentra con su padre en los tejados de la catedral de Milán; una escena que recuerda a Aldo Moro escapando de las Brigadas Rojas en Buenos días, noche [+lee también:
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entrevista: Marco Bellocchio, director…
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, de Marco Bellocchio.

Hammamet es una producción de Agostino y Maria Grazia Saccà para Pepito Produzioni, junto con RAI Cinema, Minerva Pictures Group y Evolution People, en colaboración con SBH. La película se estrenará en Italia el 9 de enero de la mano de 01, mientras que la distribución internacional corre a cargo de Minerva Pictures.

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(Traducción del italiano)

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