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IFFR 2020 Voices Limelight

Crítica: Tench

por 

- Patrice Toye se atreve a abordar frontalmente la cuestión de la pedofilia observando el conflicto interior de un joven en lucha contra sus pensamientos más oscuros

Crítica: Tench
Tijmen Govaerts en Tench

La directora flamenca Patrice Toye presenta esta semana en la sección Voices – Limelight del IFFR, Tench [+lee también:
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, su cuarto largometraje, una adaptación del libro homónimo de la autora holandesa Inge Schilperoord. Se trata de una película de alta tensión donde la directora trata con audacia el tema de la pedofilia, mediante el conflicto interior de un joven dispuesto a combatir sus pulsiones.

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“Tengo miedo de ser yo mismo”, confiesa Jonathan. “Tengo miedo de mis pensamientos”. Sin embargo, Jonathan aparenta ser un hombre normal y, según los informes, un poco tímido y reservado. Pero Jonathan sale de prisión. Acusado de actos pedófilos, es puesto en libertad por falta de pruebas, y vuelve a vivir en casa de su madre. Jonathan lleva un perfil bajo. Aunque parezca tranquilo por fuera, por dentro está hirviendo. Y lo sabe. Conoce sus pensamientos, ideas que le avergüenzan, que quisiera poder eliminar y que está decidido a no obedecer. Pero este combate interior contra sus propios demonios, esta lucha universal entre el bien y el mal, se ve alterada por la llegada de una niña que viene a sembrar el caos en su intento de rehabilitación.

Elke vive sola con su madre. Al igual que Jonathan, se siente vencida por la soledad y parece dispuesta a todo para recibir un poco de amor, el que su madre apenas le ofrece. Cuando ella reconoce en Jonathan a un hombre herido, un joven paralizado por la soledad, le parece haber encontrado a su alma gemela. Sus sufrimientos chocan, y dicha colisión va a cuestionar todas las decisiones del joven.

Patrice Toye abraza el tema de la pedofilia, abordándolo directamente, para hacer explotar las certezas del espectador. Observa el sufrimiento de un joven, su parte buena y su parte mala. La película no muestra imágenes desagradables, ya que se dirige a la imaginación del espectador.

La cámara toma distancia para mostrar la lucha de Jonathan, y a la vez, ofrece un punto de vista más subjetivo, que crea una intimidad real y permite desarrollar empatía hacia el personaje que, lejos de ser representado como un monstruo, es retratado como un antihéroe atrapado en sus demonios.

La tensión dramática no surge tanto de lo que pasa sino de lo que podría pasar. La cineasta mantiene al espectador en un abismo constante y el combate interior del joven se propaga poco a poco hacia el espectador, que se cuestiona todo lo que creía saber y pensar sobre la pedofilia. La película no lo absuelve, pero expone el mal que corroe a un hombre en conflicto.

Para interpretar a Jonathan, hacía falta un gran actor, intenso y audaz. Tijmen Govaerts, que aparece en Girl [+lee también:
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, construye un Jonathan indiferente, que deja entrever el fuego que lo consume en su interior.

Tench ofrece el retrato impactante, sin concesión, pero sobre todo sin primeras impresiones de un joven que se debate entre sus demonios y nos mete sin sensacionalismos en la piel de un pedófilo.

La película, que se estrenó en el Festival de Gante el pasado octubre, ha sido producida por Prime Time (Bélgica), y coproducida por KeyFilm (Países Bajos) y Versus Production (Bélgica). Be For Films gestiona las ventas internacionales. La película se estrena en Bélgica el próximo 29 de enero (Imagine).

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(Traducción del francés)

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