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BERLINALE 2020 Encounters

Crítica: Orphea

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- BERLINALE 2020: Alexander Kluge y Khavn codirigen una ópera rock sobre la sociedad de consumo y el auge de la xenofobia en Europa reinterpretando el mito de Orfeo y Eurídice

Crítica: Orphea
Lilith Stangenberg en Orphea

El nuevo dúo cinematográfico formado por el veterano autor alemán Alexander Kluge y el prolífico artista filipino Khavn (De la Cruz) presentó en la competición Encounters de la 70ª edición del Festival de Berlín su primer film codirigido conjuntamente, Orphea [+lee también:
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. Esta pareja artística nace de la participación de Khavn en el anterior largometraje de Kluge Happy Lamento [+lee también:
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como coguionista y compositor. Tras ese encuentro, ambos realizadores decidieron escribir y dirigir una película a cuatro manos. El resultado es Orphea: una explosiva ópera rock que reinterpreta el mito de Orfeo y Eurídice en clave sociopolítica, contemporánea y de género.

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La primera acción subversiva que cometen Kluge y Khavn en Orphea es alterar el género de los héroes grecolatinos con el fin de modificar el desenlace del mito. Ambos realizadores sostienen que si Orfeo hubiese sido una mujer, ésta no sería tan débil e impaciente como para abandonar su misión en el último momento. Según los autores, la versión femenina de Orfeo no hubiese sentido el deseo de girarse hacia su ser querido, por lo que hubiese rescatado con éxito al amante muerto del inframundo. Lilith Stangenberg (conocida por su papel protagonista en Wild [+lee también:
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y como actriz de reparto en I Was at Home, but… [+lee también:
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) es la encargada de dar vida a la nueva Orphea, mientras que la versión masculina de Eurídice, llamada Euridiko, es interpretada por Ian Madrigal.

Al tratarse del mito sobre un melómano, que con el bello arte de su lira amansa las criaturas del inframundo y enternece a los Dioses, Kluge y Khavn conciben la puesta en escena del relato como un musical. Así, los cineastas acompañan con canciones de rock ciertos episodios extraídos de Las Metamorfosis de Ovidio. Tales como la mordedura de serpiente que mató a Eurídice, el descenso a los infiernos de Orfeo (representado en la caótica y peligrosa Manila), su travesía por el río Lete, o el momento en que adormece al temible Cerbero tocando su instrumento.

Sin embargo, Orphea trasciende la mera transformación de la trama mitológica en una ópera rock. Kluge y Khavn se apropian del mito para bañarlo en el estilo punk de vanguardia con el que están trabajando desde Happy Lamento, permitiéndose provocadoras licencias creativas. En su nueva versión, Orphea no sólo desea resucitar a su marido. La protagonista –ahora, hija de Apolo y Nosferatu– está iniciando una revolución, en algún lugar de Centroeuropa, para devolver a la vida a todos los muertos. Esta aura de terror sobrenatural traslada la acción al tiempo presente, llevándonos a Silicon Valley: el lugar donde se han desarrollado investigaciones reales sobre el Más Allá. Finalmente, la dimensión contemporánea del relato termina convirtiendo el film en una sátira sobre la sociedad de consumo y el auge de la xenofobia en Europa. Orphea reflexiona sobre la inmigración y el cierre de las fronteras a través de la reinterpretación de la mitología grecolatina. Kluge y Khavn nos advierten que el troyano Eneas no podría fundar Roma porque los inmigrantes ya no son bienvenidos como antaño.

Orphea ha sido producida por Kairos y Rapid Eye Movies. La compañía alemana también está a cargo de las ventas internacionales de la película.

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