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BERLINALE 2020 Panorama

Crítica: Un crimen común

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- BERLINALE 2020: El argentino Francisco Márquez denuncia la persecución de civiles en su thriller psicológico sobre una mujer que se convierte en testigo y cómplice de un crimen

Crítica: Un crimen común
Elisa Carricajo en Un crimen común

Tras presentar en la competición Un Certain Regard de Cannes su magnífico drama de denuncia política sobre los desaparecidos durante la dictadura argentina titulado La larga noche de Francisco Sanctis, el argentino Francisco Márquez ha sido acogido por primera vez en el Festival de Berlín en el marco de su 70ª edición. Su nuevo largometraje Un crimen común [+lee también:
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, seleccionado en la sección Panorama del certamen alemán, sigue la senda de la crítica social que inició con su ópera prima Después de Sarmiento. Su tercera película vuelve a incidir en las tensiones entre clases sociales, pero, en esta ocasión, el director culpa directamente al Estado y a las autoridades policiales de perpetrar crímenes contra los más desfavorecidos en la escala social.

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En palabras del director, en el año 2019 el Estado argentino mató a una persona cada diecinueve horas, y, según las estadísticas, la mayoría de esas víctimas eran menores de veinticinco años en condición de pobreza. Un crimen común destapa y condena la persecución de civiles inocentes, así como la brutalidad policial al servicio del Estado. Se trata de una realidad que la sociedad argentina no quiere ver, ni piensa erradicar, pese a conocer la existencia del problema.

La película relata la historia de uno de estos crímenes comunes que suceden a diario en el país. Márquez y su coguionista Tomás Downey imaginan el último día de la vida de Kevin (Eliot Otazo): un veinteañero que es hallado flotando en el río, asesinado por agentes que llevaban días acosándolo. Sin embargo, el homicidio no será mostrado delante de la cámara. Ni siquiera llegaremos a conocer quién era Kevin. Pues, la historia de su muerte se expone desde el punto de vista de la patrona de la madre de Kevin. Es decir, desde la perspectiva privilegiada de una mujer de clase media-alta que cierra los ojos frente a la barbarie.

La actriz del grupo teatral Piel de Lava Elisa Carricajo –conocida en el mundo del cine por sus recurrentes roles en los largometrajes de Matías Piñeiro y Mariano Llinás– nos regala una magnífica interpretación de una profesora universitaria de sociología que se convierte en testigo del acoso policial que sufre el chico poco antes de morir. Cecilia no vio el asesinato, pero escuchó a Kevin pedir auxilio y no quiso ayudarle. Un crimen común muestra la evolución psicológica de la protagonista cuando asimila que ha sido cómplice de un crimen. De este modo, poco a poco la película se distancia del drama social y se sitúa más próxima al thriller psicológico. Tras el incidente, la trama del film de Márquez –tan parecida a la de La mujer sin cabeza [+lee también:
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de Lucrecia Martel– se descubre como una puesta en escena de situaciones en las que la protagonista pierde el control frente a su familia, amigos o compañeros del trabajo por su incesante sentimiento de culpa.

Un crimen común ha sido producida por la argentina Pensar con las manos con la coproducción de Multiverso (Brasil) y Bord Cadre (Suiza). La compañía afincada en Dubai Cercamon está a cargo de las ventas internacionales.

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