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BERLINALE 2020 Encounters

Crítica: Kill It and Leave This Town

por 

- BERLINALE 2020: El aclamado animador autodidacta Mariusz Wilczyński presenta su reluciente obra magna a la nueva competición Encounters de la Berlinale

Crítica: Kill It and Leave This Town

El animador Mariusz Wilczyński es un tipo verdaderamente único, por muchas razones. Es autodidacta y más bien ajeno a la industria del cine local. Sus amigos le llaman Wilk, que en polaco significa “lobo”. Pero es un solitario tímido, de dos metros de altura, con una presencia fuerte pero gentil y una actitud amigable. Wilczyńsk es casi como un monje en su dedicación al trabajo: basta con decir que en una entrevista en 2010 mencionó que tenía la esperanza de que su largometraje animado, Kill It and Leave This Town [+lee también:
tráiler
entrevista: Mariusz Wilczyński
ficha del filme
]
, estuviese listo para la Berlinale de 2013. Siete años después, aquí está, y verdaderamente destaca en la nueva sección Encounters gracias a su género, humor, tono y densidad emocional.

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Cuenta la historia de una ciudad de la que no puedes irte nunca: tu propia mente. La película empieza con la imagen de un hombre fumando tranquilamente antes del amanecer. Tras la ventana, las chimeneas de las fábricas también humean como locas: hay una unidad instantánea entre el hombre y el mundo, y así prosigue la historia, combinando eventos y memorias que Wilczyński a inhalado durante décadas y que ahora exhala a través de su marca de animación cruda, simbólica, y surrealista. Con su memoria como narrador y una estimulante partitura para guitarra por el difunto compositor polaco Tadeusz Nalepa, la historia sigue a varios personajes, incluido el propio director, reconocible por sus icónicas rastas.

Kill It and Leave This Town no es solo un viaje personal; también es una llamada a la memoria colectiva de la gente que creció durante el declive del régimen comunista, un concepto sociopolítico que sin razón aparente volvió a las personas desagradables y hostiles. Esto es lo que le ocurre a Jadwiga, de unos 40 años, a quien Krystyna Janda da voz, que solo quiere comprar pan y la vendedora (Małgorzata Kożuchowska) le dice, cantando una canción popular, que está demasiado ocupada para venderle nada. Pero Jadwiga sabe cual es el protocolo, tiene que ser humilde y piropear a la dependienta hasta que esta por fin le deje comprar algo de comida. Se dirige a su trabajo en la morgue de la ciudad, preocupada por su marido e hijo, y por si llegaran a ir de vacaciones ese verano. El otro personaje importante aquí es la madre entrada en años de Wilczyński (Barbara Krafftówna), recostada en una cama de hospital mientras su hijo intenta darle conversación trivial. La distancia entre ambos es visible y hiela la sangre. Ella está desapareciendo, pero a la vez sigue presente, revoloteando como un jirón de humo en el viento.

Wilczyński también recuerda el cine polaco del pasado; un hombre mayor en un tren habla con la voz del difunto Andrzej Wajda, y otros personajes son doblados por el legendario artista, además de por Irena Kwiatkowska, Tomasz Stańko, Daniel Olbrychski y Gustaw Holoubek. Algunos están muertos, otros vivos, y esto encaja perfectamente con el concepto principal de la película. El mundo ilustrado que aparece en la pantalla está compuesto de pérdidas, mayores y menores, y crea una especie de ruido azul, una melancolía que es un zumbido de fondo constante, imposible de ignorar.

Kill It and Leave This Town es una producción polaca de Ewa Puszczyńska (Extreme Emotions) y Agnieszka Ścibior (Bombonierka). Las compañías e instituciones coproductoras son la Filmoteca Nacional Polaca (el Instituto Audiovisual, el Instituto Adam Mickiewicz, EC1 Lodz), City of Culture, Letko, NoLabel, DI Factory y Gigant Films. Las ventas globales están abiertas.

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(Traducción del inglés por Angélica Ramos)

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