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BERLINALE 2020 Berlinale Special

Crítica: Curveball

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- BERLINALE 2020: Amparándose en la licencia artística y en las "fake news" muy reales, Johannes Naber hace de la falacia de las armas de destrucción masiva iraquíes una excesiva comedia negra

Crítica: Curveball
Sebastian Blomberg en Curveball

"Incluso aquellos que creían estar al tanto de los hechos se sentirán estupefactos mientras asisten al desarrollo de los acontecimientos surrealistas que llevaron a la invasión de Irak en 2003".  Se trata de un párrafo clave extraído de la descripción de Curveball [+lee también:
tráiler
entrevista: Johannes Naber
ficha del filme
]
, una versión alemana con toques de los hermanos Coen de una historia aparentemente demasiado increíble para ser verdad, aunque básicamente lo sea (o no). Estrenada en la sección Berlinale Special de la 70ª Berlinale, la escandalosa cinta de Johannes Naber tiende a apoyarse demasiado en las licencias artísticas, aunque algunas de las escenas más surrealistas están basadas en fake news reales.

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Todo comienza de manera bastante pacífica en 1997, cuando un grupo de expertos de la ONU se preparan para abandonar Irak después de una búsqueda exhaustiva pero infructuosa de armas de destrucción masiva. Tan solo el Dr. Arndt "Desert Fox" Wolf, un especialista en armas biológicas del Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND), considera que hay algo sospechoso. En contra de su voluntad, regresa al cuartel general en Pullach, al sur de Múnich, hasta que un ciudadano iraquí llega en busca de asilo. El hombre dice tener información sobre el programa de armas biológicas de Saddam, pero no está dispuesto a dar detalles por temor a represalias. Wolf se hace cargo de la investigación, que pronto toma una dirección radical, involucrando una amenaza potencialmente mortal con esporas de ántrax.

En lugar de preocuparse, el BND se muestra encantado, celebrando sus propios hallazgos. El informante, Rafid Alwan, recibe un salario estatal y un nombre en clave: "Curveball". En las oficinas descorchan el champán y reciben felicitaciones del Canciller Schröder e incluso de la CIA. Sin embargo, en medio de los brindis y las celebraciones, pronto comienza a descubrirse la cruda realidad (que no es tan real como parece). De todas formas, por si aún no había quedado claro, la verdad importa menos que la justicia en este caso. Además, el canciller Schröder ha dejado muy claro que se opone a la guerra, ¿verdad? Porque lo cierto es que se desató un conflicto armado, con consecuencias terribles que aún perduran a día de hoy, construida sobre fuentes poco fiables de las que nadie desconfió.

Junto al guionista Oliver Keidel, Naber ha compuesto una comedia de espías con un humor muy negro, que incluye persecuciones al estilo de 007 y una colección de personajes retorcidos que recuerdan a los de John le Carré, sin apenas cualidades redentoras. En el colorido reparto destacan Sebastian Blomberg en el papel de Wolf, un veterano obsesionado con su trabajo, y Dar Salim como "Curveball" Alwan, un estafador de poca monta que ofrece pruebas "cruciales" a cambio de un permiso de residencia en Alemania. Virginia Kull da vida al contacto romántico de Wolf en la CIA, mientras que Michael Wittenborn y Thorsten Merten interpretan a los jefes de la BND. Las apariciones de George W. Bush y Colin Powell, sacadas de material de archivo, son realmente impagables, aunque bastante menos divertidas.

Curveball es una producción de la compañía alemana Bon Voyage Films en coproducción con ARRI Media Productions, SWR, ARTE, NDR, BR, Antonio Exacoustos y Joseph M’Barek. ARRI Media International se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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