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PELÍCULAS / CRÍTICAS Italia

Crítica: Cobra non è

por 

- El primer largometraje del director de videoclips Mauro Russo, ahora disponible en Amazon Prime Video en Italia, es una comedia negra tarantiniana pero sin destellos de originalidad

Crítica: Cobra non è
Federico Rosati en Cobra non è

Los fanáticos del déjà vu, de los excesos, de las películas italianas anticuadas, de la comedia negra, de la ficción barata y del tipo de entretenimiento que no requiere demasiadas neuronas puesto que la orgía audiovisual está asegurada estarán encantados de ver Cobra non è [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, el primer largometraje de Mauro Russo, que 102 Distribution iba a estrenar en cines, pero que ahora se encuentra disponible en Amazon Prime Video en Italia desde el jueves 30 de abril debido a la crisis del Covid-19.

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Las intenciones de la película quedan bastante claras: narrar las desventuras de Cobra —un joven rapero de la periferia cuya carrera artística está en decadencia (interpretado por Gianluca Di Gennaro, de Gomorra: Temporada 2)— y de su amigo-representante (Federico Rosati), que pretende financiar el retorno de Cobra a la escena musical con la entrega de un maletín con un contenido misterioso. El director busca pasar 86 minutos dando codazos y haciendo guiños a unos espectadores que conocen de memoria la filmografía de cierto director y productor estadounidense conocido en todo el mundo, originario de Tennessee y con apellido italiano. Sin embargo, el resultado no está tan claro: los jóvenes guionistas Alessandro Giglio, Ivan Specchio y Angelo Petrella han canalizado toda su energía creativa en puntuar la historia con episodios de comedia negra mediante una serie de saltos temporales hacia delante y hacia atrás, introducidos por títulos como “7 años antes” o “7 segundos después”. Todo se desarrolla en un pastiche que también es una imitación descarada del estilo de otros autores, pero cuyos efectos son diametralmente opuestos a los que produce la escritura meticulosa del director estadounidense ya mencionado.

Esto es lo que debes saber sobre la película: los créditos iniciales son atractivos y creativos; los dos protagonistas visitan un puñado de locales nocturnos abarrotados, con luces de neón y bailarinas semidesnudas; todos los personajes hablan en un lenguaje inventado y antinatural, que crea confusión; casi todos los diálogos de la película empiezan con “oye” y hay dos discusiones largas y acaloradas: una sobre las virtudes del rap frente a la música de los 80, y la otra —entre policías— sobre las virtudes del rap frente al blues, funk, jazz, tango y mazurka. También hay un dj-productor excéntrico y un campamento gitano repleto de caravanas de colores. Los villanos balcánicos hablan un italiano perfecto con acento balcánico y cuentan historias divertidas antes de romperle los dedos a alguien, mientras el malo de Extremo Oriente tiene la boca llena de dientes de plata y sonríe antes de disparar su pistola. En una escena, cuatro personajes apuntan con un arma a la cabeza de otro y la violenta escena del tiroteo se convierte en una escena de animación (gracias a Domenico Velletri). Hay balas grabadas a cámara lenta, asesinos con máscaras de lobo y la misma escena se repite desde un punto de vista alternativo. Denise Capezza lame el cañón de una pistola antes de apuntar al villano y también hay una ecoterrorista loca que lleva un bate de béisbol y coletas, al estilo Harley Quinn. Por último, pero no menos importante, hay una escena donde un hombre es atado a una silla y un sádico lo tortura con una cuchilla de afeitar mientras suena rock de los años 60. En la película también aparecen (y actúan) músicos conocidos como Elisa, Max Pezzali, Clementino y Tonino Carotone.

Mauro Russo es un director de vídeos musicales cuyos trabajos han sido vistos por millones de personas en YouTube, ya que han sido producidos por conocidos artistas italianos de hip hop o de la música pop. Su dirección cinematográfica es atenta y refinada, hasta el punto de oprimir cualquier posible sustancia. Esto indica una falta de fusión entre el lenguaje cinematográfico y el de los vídeos musicales; y subraya la importancia y la dificultad de recuperar material narrativo mediante nuevas formas estéticas. Además, nos recuerda la soledad que sufren los autores y la imposibilidad de ser original.

Cobra non è (el título hace referencia a una vieja canción de Donatella Rettore) ha sido producida por Giallo Limone Movie y Rai Cinema, con el respaldo de Mibact y la Apulia Film Commission. 102 Distribution también gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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