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VISIONS DU RÉEL 2020

Crítica: Le Disqualifié

por 

- El honesto y riguroso segundo largometraje del director tunecino Hamza Ouni se llevó una Mención Especial en la competición Burning Lights de Visions du Réel

Crítica: Le Disqualifié

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, el segundo largometraje documental del realizador tunecino Hamza Ouni (El Gort), ha tenido su estreno mundial en la competición Burning Lights de Visions du Réel, donde se alzó con una Mención Especial. A pesar de ser una obra demasiado larga, desigual y en ocasiones frustrante, destaca gracias a su honestidad, su dedicación, su enfoque intransigente y, sobre todo, el espíritu apasionado de su problemático pero inspirador protagonista.

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Cuando Ouni comienza a filmarlo en 2005, Mehrez tiene tan solo 25 años. Siguiendo el estilo de la maestra checa Helena Treštikova, el realizador acompaña al protagonista durante 12 años. Nuestro héroe vive en el pequeño pueblo de Mohammedia, cerca de la capital de Túnez, y dirige una compañía de teatro y danza amateur. El grupo actúa habitualmente en el centro cultural de su pueblo, hasta que el gobierno del dictador Ben Ali les obliga a cerrarlo.

Mehrez es un protagonista extraordinario, y Ouni aprovecha al máximo la estrecha relación que mantiene con él. Se trata de un hombre carismático, creativo y rebelde, una fuente de inspiración para sus amigos y colaboradores. Estos anhelan por encima de todo la libertad, buscando una alternativa en el juego, la bebida, las drogas y la creación artística, que además del teatro incluye las improvisaciones de rap.

Este estilo de vida lleva a Mehrez a un momento decisivo en su vida cuando acaba en prisión durante un año por culpa de un porro. Tras una secuencia de transición creativa, en la que escuchamos la voz de Mehrez leyendo una carta a Ouni mientras vemos imágenes del protagonista subiendo y bajando una colina en el desierto, el hombre que emerge ya no es el joven sonriente que conocimos al principio. Ahora tiene barba, una mirada cansada y le falta un diente, pero parece que no ha perdido su energía. Además, descubrimos que ahora tiene una novia muy hermosa y celosa, Malik, que todavía está en el instituto.

Este tipo de inconsistencia es uno de los problemas de la película, junto con la falta de una cronología clara en los eventos que se representan. Además, las extensas secuencias de ensayos que vemos al principio de la película consisten básicamente en un montón de gritos y saltos sobre el escenario, algo que rara vez funciona en pantalla. Del mismo modo, la cinta incluye tres escenas caóticas y mal iluminadas en las que Mehrez y sus amigos beben cerveza en lo alto de una colina, la primera de las cuales termina en un altercado físico por razones políticas. Este enfoque no se ajusta a nuestros hábitos de consumo audiovisual, pero confirma la actitud intransigente y decidida del director. En ese sentido, la película sigue de cerca el espíritu del protagonista, ya que su forma y contenido encajan perfectamente, aunque a menudo resulte una experiencia frustrante.

En la segunda mitad, la película encuentra un equilibrio en lo que se refiere al ritmo y tono de la historia, aunque Ouni sigue incluyendo secuencias largas que son narrativamente innecesarias, pero que sirven para explorar en profundidad la personalidad de Mehrez. Por el contrario, el director consigue que la película sea más atractiva al incorporar un par de canciones de jazz étnico durante las escenas en el teatro, que suenan improvisadas y se ajustan a la estética global de la cinta. A medida que avanza la película, la historia se vuelve cada vez más accesible para el público. Finalmente, cuando la compañía de teatro llega a un festival en Utrecht y Mehrez ve la oportunidad de quedarse en Europa (el "sueño tunecino", como lo llama la hermana de Malik), la película parece encajar finalmente con las expectativas de un espectador occidental.

Le Disqualifié es una coproducción de las tunecinas Henia Production y Rhésus Monkey Film, junto a la francesa La Huit.

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(Traducción del inglés)

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