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HOFF 2020

Crítica: Come to Daddy

por 

- El debut como director de Ant Timpson, elegido como título de inauguración del 15° Haapsalu Horror and Fantasy Festival, hace gala de una extraña reunión familiar... y datos curiosos sobre el semen

Crítica: Come to Daddy
Stephen McHattie y Elijah Wood en Come to Daddy

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tráiler
ficha del filme
]
, el primer largometraje de Ant Timpson, coproducido por la irlandesa Blinder Films y presentado en el Haapsalu Horror and Fantasy Festival (celebrado del 8 al 10 de mayo), es una maravilla demencial. La cinta combina una producción impresionante con un humor de lo más escatológico, así como una sensación de anhelo genuina por una relación que probablemente nunca funcionará. Hablamos de la relación entre un padre y un hijo, donde el primero abandonó a su familia cuando el joven Norval era tan solo un niño. De forma inesperada, el padre parece cambiar de idea, al menos lo suficiente como para enviarle una carta a su hijo pidiéndole que vaya a visitarlo.

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A su llegada, Norval (interpretado por Elijah Wood, definitivamente el actor menos vanidoso de la actualidad) se encontrará con una sorpresa en lugar de un abrazo emotivo. Los dos hombres no logran conectar, a excepción de un intento de selfie perfecto con un teléfono móvil dorado de edición limitada diseñado por la cantante Lorde. Mitad hipster y mitad Lloyd Christmas en Dos tontos muy tontos (por su un desafortunado corte pelo), Norval intenta impresionar a su padre (Stephen McHattie) alardeando de sus éxitos musicales, ya que aparentemente cuenta "con Kendrick Lamar y Chance the Rapper entre sus amigos más cercanos", sin mencionar que también conoce a Elton John (o Reginald, como lo conocen sus amigos). Desgraciadamente, a su cada vez más borracho interlocutor no podría importarle menos todo eso, ni sus cicatrices causadas por un intento fallido de suicidio. El hombre comienza a exponer sus mentiras, y pronto los cuchillos salen a relucir, poniendo fin a la esperanza de una agradable reunión familiar.

Detrás de la película se encuentra el equipo de The Greasy Strangler, esa inolvidable rareza de 2016 que contaba con Timpson y Wood como orgullosos coproductores. Con Toby Harvard a cargo del guion, Come to Daddy se presenta inmediatamente como un thriller para un público muy específico. Sin embargo, cuenta con una brillante dirección de fotografía a cargo de Daniel Katz, así como un estilo bastante elegante, a excepción de una escena en la que un hombre muere de forma espeluznante a causa de un envoltorio de plástico. Parece más práctico de lo que realmente es, así que no lo intenten en sus casas.

La interpretación de Elijah Wood, un habitual del cine de género, consigue aportar un dolor auténtico a la historia. Después de tantos años, el joven Norval todavía sufre un trauma a causa del abandono de su padre. Tras un comienzo íntimo, en el que vemos a dos hombres midiéndose mutuamente como si su vida dependiera de ello, la historia da paso al puro caos, incluyendo referencias a El mago de Oz y una convención de geología que se convierte en una cita doble. La película no es apta para aprensivos, pero logra retratar algunos aspectos genuinos, como el hecho de que los tipos malos siempre tienen ojos oscuros y diminutos, o que casi todas las decisiones en la vida se reducen a una pregunta: "¿Quieres ser torturado hasta la muerte por un jorobado? La respuesta es no, siempre no.

Come to Daddy es una coproducción entre Canadá, Nueva Zelanda, Irlanda y Estados Unidos, producida por Mette-Marie Kongsved, Laura Tunstall, Daniel Bekerman, Katie Holly y Emma Slade para las compañías Blinder Films, Scythia Films, Firefly Films y Nowhere. XYZ Films se encarga de las ventas de la película.

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(Traducción del inglés)

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