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HOFF 2020

Crítica: Chasing Unicorns

por 

- Según la comedia de Rain Rannu, Mención Especial en el Haapsalu Horror and Fantasy Film Festival, si todo el mundo en Estados Unidos tiene un coche, todo el mundo en Estonia tiene una start-up

Crítica: Chasing Unicorns
Henrik Kalmet y Liisa Pulk en Chasing Unicorns

Sumándose a la larga lista de películas que comienzan con una definición del diccionario (en este caso "unicornio), Chasing Unicorns [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, el segundo largometraje de Rain Rannu después de Chasing Ponies, se centra en una nueva generación de personajes marginales (además de continuar con la temática ecuestre). El protagonista es un joven aspirante a empresario que sueña con seguir los pasos de Steve Jobs y sus discípulos, pasando de trabajar en un garaje a triunfar en el mundo de las startups tecnológicas. La película ha recibido una Mención Especial en el reciente Haapsalu Horror and Fantasy Film Festival (HOFF, celebrado del 8 al 10 de mayo).

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La historia está ambientada en Estonia, lo cual no parece tan descabellado, ya que empresas como Skype han sido creadas por los compatriotas de Rannu. Sin embargo, estos consideran que todos los emprendedores se han marchado ya a Estados Unidos, preferiblemente a Palo Alto, tal y como indica la sudadera del protagonista, Tõnu (Henrik Kalmet), un hazmerreír dentro de la industria al que aconsejan no crear más empresas. A pesar de su incapacidad para obtener beneficios, y para comportarse como un ser humano normal, Tõnu acaba uniéndose a Õie (Liisa Pulk), una joven recientemente desempleada, para poner en marcha una nueva iniciativa: desarrollar el primer casco de bicicleta bonito de Estonia. A medida que sus aspiraciones crecen, deciden atraer a posibles inversores, intercambiar opiniones con otros emprendedores que han triunfado antes que ellos, y no pensar en la teoría de que las startups son como los videojuegos. Peleas, mueres y vuelves a empezar.

Aunque esta nueva y prometedora realidad resulta a veces algo exagerada, lo cierto es que sigue siendo un misterio que la película haya sido seleccionada para formar parte de la primera competición de cine estonio de Haapsalu (un festival de terror y fantasía, nada menos). Lo cierto es que lo más cercano a la sangre que vemos en la película es un batido derramado, pero el jurado joven del encuentro, formado por estudiantes de la Escuela Secundaria Läänemaa, decidió premiar la obra de Rannu. Según su declaración, “la película es única y muy divertida, además de inspiradora. Si realmente quieres algo, ¡ve a por ello y no te rindas!". El problema es que, al cabo de un rato, queremos que los personajes se rindan. Aunque se trata de un visionado relativamente agradable, Chasing Unicorns también resulta agotadora. La cinta parece una especie de spin-off europeo de Silicon Valley, con personajes que recuerdan a una versión más limpia y elocuente de James Franco en Pineapple Express, y que en cierto momento hablan realmente sobre matar a un unicornio. Es una larga historia.

El propio Rannu es también un empresario asentado, y la historia está basada aparentemente en hechos reales (de hecho, si nos fiamos de algunos de sus argumentos, parece que pronto será posible mantener relaciones sexuales en Marte). No obstante, la película parece una sucesión de sketches y bromas internas que poca gente entenderá fuera de Estonia, empezando por el cameo del antiguo primer ministro. Aunque su argumento sobre una “mujer fuerte que intenta triunfar en un mercado dominado por hombres” se tambalea de vez en cuando, lo cierto es que el ritmo de la película es bastante dinámico, al igual que el camión de bomberos convertido en sauna. En cuanto a los sueños y aspiraciones internacionales, en esta ocasión tal vez sea mejor quedarse en casa.

Chasing Unicorns es una producción de Tõnu Hiielaid y el propio director para Tallifornia.

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(Traducción del inglés)

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