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VENISE 2020 Semana Internacional de la Crítica

Crítica: The Book of Vision

por 

- VENECIA 2020: La ópera prima de Carlo Hintermann, en la que ha colaborado Terrence Malick, tiene un poder visual muy gratificante pero el guion se pierde entre temas demasiado elevados

Crítica: The Book of Vision

Mientras espectadores de todo el mundo intentan comprender los complejos viajes en el tiempo de Tenet, una película independiente coproducida por Italia, Gran Bretaña y Bélgica usa la interacción clásica entre el pasado y el presente en clave romántica y sobrenatural. La cinta ha abierto la Semana Internacional de la Crítica de Venecia. The Book of Vision [+lee también:
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, el primer largometraje de ficción del productor y documentalista suizo-italiano Carlo Hintermann, cuenta con una garantía: Terrence Malick es su productor ejecutivo. Desconocemos hasta qué punto colaboró el prestigioso director estadounidense, pero podemos ver elementos de su obra en casi toda la película.  

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La historia se desarrolla en dos periodos temporales diferentes: el presente y el siglo XVIII, una época de revoluciones sociales, políticas, tecnológicas y científicas. A través de continuos saltos temporales, la película sigue los pasos de su protagonista, Eva (la actriz holandesa Lotte Verbeek, conocida por su papel en la serie Borgia), una joven y brillante cirujana oncóloga que ha dejado todo para estudiar historia de la medicina en una pequeña universidad. Parece estar obsesionada con las obras de Johan Anmuth (el impasible actor británico Charles Dance, Juego de Tronos), un médico que vivió en Prusia en el siglo XVIII. Un pequeño prólogo nos muestra a un niño fantasmal separado de su madre por una especie de pared temporal, y en los sucesivos saltos temporales hacia 1729 nos damos cuenta de que los actores principales están encarnando personajes del pasado y del presente (como en El atlas de las nubes, de las hermanas Wachowski): Dance también es el médico que atiende a Eva durante su enfermedad y embarazo, mientras que Lotte Verbeek es la noble Elizabeth von Ouerbach, que contrata a Johan Anmuth como su médico personal y mentor. Además, el actor sueco Sverrir Gudnason (maravilloso en Borg/McEnroe [+lee también:
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) es el tutor de Eva en la universidad, pero también el joven médico Nils Lindgren, cuyas técnicas innovadoras chocan con las del viejo Anmuth.

Lindring es un precursor de la biotecnología aplicada, mientras que el viejo Anmuth no es más que un prototipo de Freud (Sigmund nació un siglo después), un médico que prefiere escuchar las historias de sus pacientes, analizarlas e interpretar sus sueños para descubrir y curar sus enfermedades. Pero Eva se hace con uno de sus manuscritos (el libro de los sueños del título) que contiene las esperanzas y miedos de más de 1800 pacientes, y estas historias de muertos y vivos se convertirán en un río espiritual que influirá en la vida de Eva.

Los flashbacks lentos a una naturaleza silenciosa pero también rebosante de elementos simbólicos y trascendentales recuerdan el estilo visual ancestral y animista de Malick (Hintermann dirigió la segunda unidad en El árbol de la vida). Es un tipo de naturaleza que, en esta película, envuelve y protege a los muertos, y un telón de fondo que se hace eco de las performances vegetales y acuáticas de Ana Mendieta, y del arte corporal producido por Donna Huanca y sus compañeros. Los efectos digitales confiados a LRNZ, los movimientos de cámara y la cinematografía Jörg Widmer (que fue técnico de cámara de Wenders, Tarantino, Haneke, Polanski y Bela Tarr) transforman esta especie de película de época en una obra muy gratificante tanto para los ojos como para el cerebro. Sin embargo, el guión, escrito por Hintermann y Marco Saura, trata demasiados temas malickianos –el universo femenino, el cuerpo, la síntesis entre el pasado y el presente, y muchos más– y se pierde en exploraciones redundantes, complicaciones místicas y diálogos demasiado explicativos. Pero nadie debe perderse los magníficos créditos finales.

La película ha sido producida por Citrullo International, el grupo belga Entre Chien Et Loup y la compañía británica Luminous Arts Productions, junto con RAI Cinema. Celluloid Dreams gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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