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VENECIA 2020 Semana Internacional de la Crítica

Crítica: The Rossellinis

por 

- VENECIA 2020: El primer largometraje de Alessandro Rossellini, lleno de sinceridad e ironía, narra muchas historias personales sobre la célebre familia

Crítica: The Rossellinis

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, la película que clausura la Semana Internacional de la Crítica de Venecia, ha sido dirigida por Alessandro Rossellini —sobrino de Roberto Rossellini e hijo de Renzo Rossellini y de la bailarina afroamericana Katherine Cohen—, que ha trabajado como fotógrafo, asistente de producción y asistente de fotografía para algunos de los grandes nombres del cine, como Federico Fellini, David Lynch o Martin Scorsese. En 2015, su corto documental Viva Ingrid! fue seleccionado en el mismo festival.

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La película empieza con imágenes de archivo del funeral de Roberto Rossellini, acompañadas de la voz en off de Alessandro que, en tonos silenciosos —pero no exentos de humor—, presenta la figura de su abuelo y de otros miembros destacados de su familia, pero también a sí mismo, en broma, mientras la cámara se centra en su rostro entre la multitud (“Tengo trece años, aunque aparento diez, a pesar de las Ray-Ban”). De inmediato, Alessandro deja clara la diferencia entre su abuelo, el hombre considerado revolucionario y maestro del cine, y la persona que era para su familia.

De hecho, la familia de la que nos habla el director es una familia con dinámicas muy complejas, sofisticada y diversa en su estilo de vida, cosmopolita, turbulenta, obsesionada con la obra maestra del neorrealismo Roma, ciudad abierta (1945) y, sobre todo, aquejada de “Rossellinitis”, es decir, el importante —y, sobre todo, oneroso— legado que dejó su abuelo y está asociado a su apellido. Abrumado por el peso de las expectativas sobre su futuro, Alessandro no logró alcanzar la cumbre y sufrió durante mucho tiempo por problemas relacionados con las drogas.

Mediante esta película, Alessandro expone sus debilidades e intenta unir las piezas del rompecabezas de su extensa familia, mientras viaja por el mundo —entre Suiza, Estados Unidos y Catar— y se encuentra con diferentes familiares: tía Isabella, la famosa modelo y actriz; la tía Ingrid, profesora de literatura italiana en una universidad; el tío Robertino, un casanova en su juventud, que a menudo fue cazado por los paparazzi en compañía de sus amores; su madre, Katherine, y muchos más. Las conversaciones de la película están repletas de información interesante sobre sus relaciones, viejos desacuerdos, momentos trágicos de sus vidas, anécdotas sorprendentes; pero también de buenos sentimientos.

Ante todo, es una obra minuciosa lograda con éxito. Poco a poco, el documental encuentra su propio equilibrio, presentándose como una especie de herramienta psicoanalítica que usa el propio director para su recuperación y contra la “Rossellinitis”, pero que mantiene un trasfondo interesante y alegre. Por último, esta extraña terapia parece haber funcionado: la obra de Alessandro Rossellini es un ejemplo de autenticidad en el mundo del cine, y la personalidad del director brilla con fuerza.

La película ha sido producida por B&B Film (Italia) y coproducida por VFS Films (Letonia), en asociación con RAI Cinema y el Istituto Luce-Cinecittà. La compañía Cinephil, con sede en Israel, gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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