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SAN SEBASTIÁN 2020 Competición

Crítica: Passion simple

por 

- Danielle Arbid se zambulle en el corazón de un amor irrefrenable e incandescente que lleva a una mujer hasta la locura en su lograda adaptación de la novela de Annie Ernaux

Crítica: Passion simple
Laetitia Dosch y Sergei Polunin en Passion simple

“Desde septiembre del año pasado, no he hecho más que esperar a un hombre. Esperar a que me llame, a que venga. Trabajé, fui al cine y al supermercado, leí, pero en todo lo que hice sentía como si estuviera desconectada de la realidad". Es de noche y la cámara escudriña el rostro de una mujer rubia un tanto desaliñada, que observa el vestíbulo de un hotel desde el otro lado de la calle antes de desaparecer en la noche parisina.

Retrocediendo en el tiempo y presentando un registro muy preciso de recuerdos relacionados con los hechos que han llevado a la mujer hasta este momento, Danielle Arbid narra la historia de Passion simple [+lee también:
tráiler
entrevista: Danielle Arbid
ficha del filme
]
, una adaptación de la novela homónima de Annie Ernaux (publicada en 1992). Se trata de una relectura muy personal de la obra, imbuida de la misma intensidad (principalmente carnal) que tiende a caracterizar el trabajo de la cineasta libanesa, pero manteniéndose fiel al enfoque inmersivo y analítico escogido por la escritora. Es una mezcla entre fuego y agua lo que permite a la actriz francesa Laetitia Dosch demostrar su inmenso talento en una obra que no dejará indiferente a nadie, empezando por el público de la sección competitiva del 68º Festival de San Sebastián, donde se ha presentado la película (premiada con el sello de la selección oficial del 73° Festival de Cannes).

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De hecho, mientras que la película tiene un potencial incuestionable para que los espectadores se identifiquen con el estado febril del cuerpo y la mente cuando se ve atrapado en una espiral de adicción sentimental, también presenta claramente un mundo turbio en el que una mujer inteligente se somete voluntariamente a los deseos de un hombre complejo y esquivo, ofreciendo un contraste muy marcado con la era Me Too; aunque una confidente de la protagonista sí expresa un punto de vista opuesto ("¿Depender de un hombre para vivir, para sentir placer? Significa depender de él para todo, eso es insoportable"). En este sentido, la controversia es inevitable, pero esto no resta mérito al gran nivel cinematográfico que se muestra en la obra, que trasciende con facilidad y de forma impresionante los obstáculos planteados sobre el papel, para contar un relato detallado sobre las “banalidades” de la pasión, desde sus deslumbrantes puntos álgidos hasta sus crueles momentos de espera.

"De repente me sentía ingrávida". Hélène, una profesora universitaria divorciada, se ve envuelta en un tórrido romance ("tiene un cuerpo increíble, unas nalgas increíbles") con Alexandre (Sergei Polunin), un joven ruso que trabaja en la embajada de París y al que conoció por casualidad. La mujer no llega a descubrir mucho más sobre este hombre atractivo y taciturno, ya que es él quien decide cuándo y dónde pueden verse (en su casa, en las afueras), prohibiéndole ponerse en contacto con él. Al principio, atrapada en el éxtasis de sus abrazos, a Hélène no le preocupa nada. Sin embargo, sus sentimientos se intensifican con el paso del tiempo, tal y como sugiere una escena de Hiroshima mon amour ("él me besará y me perderé"), que Hélène va a ver al cine con una amiga que la advierte de la situación ("Ten cuidado, está casado, al final regresará a Rusia. Tienes que mantener los pies en la tierra"). La protagonista se sumerge lentamente en las profundidades oscuras y tóxicas del exceso, la sacralización y la pasión ciega, descuidando todo lo demás, incluso su papel de madre…

La cinta ofrece una disección pausada y metódica de las diversas etapas del colapso psicológico y el malestar sentimental (que empieza por descuidarse a uno mismo y a los demás, hasta la distracción total, a través de la proyección y la obsesión), presentando un maravilloso retrato de una mujer que lucha contra la fuerza de sus deseos.

Passion simple es una producción de la francesa Les Films Pelléas, coproducida por la belga Versus. Pyramide se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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