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SAN SEBASTIÁN 2020 New Directors

Crítica: Campanadas a muerto

por 

- Imanol Rayo combina la tragedia con el suspense en una película de atmósfera opresiva y colores saturados que intenta desvincularse de la moda del thriller de acción comercial

Crítica: Campanadas a muerto
Eneko Sagardoy en Campanadas a muerto

La última película española presentada en la sección New Directors de la 68º Festival Internacional de cine de San Sebastián la firma el cineasta de Pamplona Imanol Rayo (quien debutara hace nueve años con Bi Anai/Dos hermanos). Se titula Campanadas a muerto [+lee también:
tráiler
entrevista: Imanol Rayo
ficha del filme
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, se basa en la novela 33 campanadas, de Miren Gorrotxategi, y la protagonizan Itziar Ituño, Eneko Sagardoy y Yon González, secundados por Kandido Uranga, Andrés Gertrúdix y Itxaso Arana, entre otros.

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Rodada en verdes prados, húmedas calles y caseríos de piedra de Navarra y Guipúzcoa, el film no se emparenta estilísticamente con el cine de Julio Medem aunque puedan recordar sus películas algunos escenarios donde transcurre, sino que, por el contrario, hace gala de un estilo seco, contenido, sobrio y conciso que va cargando su atmósfera de una opresión latente que acabará estallando al final.

Sus personajes centrales empiezan a inquietarse cuando aparecen unos restos humanos en el huerto de Fermín, el padre de Néstor, cuyo hermano gemelo murió de manera extraña. A partir de ahí comienzan a suceder unos hechos que, siguiendo la estela de la investigación en la que participará una pareja de policías, van saltando al pasado para desmenuzar una serie de conflictos familiares con la venganza y el rencor como combustible, y con demasiados secretos celosamente guardados, pero dolorosamente indelebles, que se han perpetuado durante años.

Pero Rayo no quiere que el espectador sea un simple observador de este Twin Peaks español y, dejando la cámara fija, en ocasiones los actores salen de cuadro y sólo el sonido informa de lo que sucede: ahí le toca a cada uno completar la historia, enriquecerla, llenarla. Con momentos que puede recordar al cine policíaco francés (con El silencio de un hombre (Le Samouraï), de Jean-Pierre Melville como faro), la tragedia que narra –cainita, terrible, densa– acaba transformada en una llameante redención, que en su estela ha dejado un reguero de muerte, fatalidad y desdicha.

Al final solo quedan los escenarios, bellos pero sombríos, por donde esos personajes trágicos –lastrando viejas heridas– han desfilado. Rayo ha intentado, enfatizando miradas con la cámara pegada a los rostros, que comprendamos zozobras y desencantos, en una película de gran belleza formal y arriesgada narrativa, pero ligeramente confusa en la información que maneja y en esos saltos temporales no siempre convenientemente señalados. Una apuesta no del todo redonda que, al menos, se aleja valientemente de la corriente imitadora del thriller estándar y comercial en la que tanto confían las televisiones de este país.

Campanadas a muerto, que próximamente participará en el festival de Busan (Corea del Sur), llegará a los cines españoles el 20 de noviembre, de la mano de Barton Films. Es una producción de Abra Producciones, que cuenta con la participación de EITB.

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