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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia / Dinamarca

Crítica: Calamity, une enfance de Martha Jane Cannary

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- El segundo largometraje de Rémi Chayé, triunfador en Annecy, viaja hasta el Lejano Oeste americano para convertirse en un espléndido western iniciático y feminista para todos los públicos

Crítica: Calamity, une enfance de Martha Jane Cannary

“¡Debes controlar a tu hija! ¡No toleraré este tipo de comportamientos en nuestra comunidad!” No, no estamos en 2020, donde las polémicas por los “crop top” y el “no bra” están a la orden del día en los institutos franceses, sino en 1863, en un convoy que atraviesa el Gran Oeste de Estados Unidos hacia la Tierra Prometida de Oregón. ¿Qué provoca la ira del líder de los pioneros? Una joven de 11 años, terca e impulsiva, que decide usar pantalón antes que falda y cortarse el pelo. Esta rebelde precoz, apasionada de la libertad, se convertirá en una leyenda de la mitología western bajo el nombre de Calamity Jane, pero aquí no es más que una adolescente en ciernes, cuya juventud ha sido reconstruida por el talentoso cineasta de animación francés, Rémi Chayé (y sus coguionistas, Sandra Tosello y Fabrice de Costil), en Calamity, une enfance de Martha Jane Cannary [+lee también:
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entrevista: Henri Magalon
ficha del filme
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. La película, interesante y de una sencillez sofisticada, transmite valores positivos y ha ganado el Festival de Annecy. Gebeka la estrenará en los cines franceses el 14 de octubre.

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“Nunca debimos haber traído a esta familia con nosotros”. Una fila de carros avanza lentamente hacia las montañas Rocosas a través de llanuras inmensas, expuestos a los caprichos de una naturaleza salvaje. Al caer la noche, se agrupan formando un círculo. El vagón de los Cannary no es muy popular. La madre murió y el padre es torpe en un entorno hostil y peligroso donde el más mínimo fallo puede obstaculizar el viaje, y acaba hiriéndose. Los Cannary también son los más pobres del grupo; pero, como dice Martha Jane, que cuida de sus hermanos menores, “eso no les da derecho a insultarnos”. Es necesario aclarar que la joven no tiene pelos en la lengua y tampoco le atrae la idea de comportarse como las demás mujeres (es decir, caminar delante de los carros, recolectar madera, buscar agua, preparar las comidas y ser niñera de los más pequeños), según la lógica masculina reinante. Ella prefiere llevar las riendas, galopar, usar el lazo, explorar lo desconocido. Los acontecimientos van a precipitar su cambio, llevarla hacia peligrosas aventuras, encuentros inesperados y acelerar su metamorfosis en chica al igual (o más) que los chicos.

Calamity, une enfance de Martha Jane Cannary, una road movie de múltiples peripecias (con sus buenos y malos, luchas de poder para guiar el convoy, huérfano ingenioso a lo Huckleberry Finn, soldados, mineros, viuda de carácter fuerte, etc., como todo buen western), se desarrolla en unos paisajes impresionantes, que favorecen la sencillez de la línea en la profusión de colores. Una decisión visual muy acertada que también pone en valor la música bluegrass compuesta por Florencia Di Concilio. Pero, como ya hizo en su primer largometraje, El techo del mundo [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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, Rémi Chayé encuentra el equilibrio para atraer a varias generaciones de espectadores, siguiendo los pasos de una heroína valiente y abanderada entrañable de las conquistas legítimas de la condición femenina.  

Calamity, une enfance de Martha Jane Cannary ha sido producida por la compañía parisina Maybe Movies (leer la entrevista de Henri Magalon) y la danesa Nørlum. Indie Sales gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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