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GANTE 2020

Crítica: L’Ennemi

por 

- Stephan Streker pone al espectador en el lugar de un jurado y le invita a preguntarse sobre sus propias convicciones

Crítica: L’Ennemi
Jérémie Renier y Alma Jodorowsky en L’Ennemi

Con su nuevo largometraje, L’Ennemi [+lee también:
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, presentado en la inauguración de la Competición Oficial del Festival Internacional de Cine de Gante, Stephan Streker explora la profundidad del alma humana, la de su personaje y, sobre todo, la del espectador.  

L’Ennemi empieza como un canto de amor, el de Maeva. Ella y Louis se aman, con locura y pasión. Quizás con demasiada locura. Una noche, Louis encuentra el cuerpo sin vida de Maeva en la habitación de su hotel, en Ostende. Corre a la recepción, que llama a la policía. Louis es llevado a la comisaría. Pero Louis no es cualquier persona. Es uno de los políticos jóvenes más cotizados de Bélgica, un “enfant terrible” de dientes largos y verbo asesino.

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Su prisión preventiva se vuelve problemática cuando se niega a oponerse a su inmunidad parlamentaria, y fracasa al intentar comunicarse con los policías, que no hablan el mismo idioma. Louis Durieux es encarcelado, sospechoso de la muerte de su esposa. ¿Qué ocurrió en la habitación 108?

Quizás esa no es la pregunta correcta. La película no es ni la historia de un femicidio, ni la de un inocente vilipendiado por un tribunal mediático. Streker deja a otros la tarea de contar esas historias. La pregunta aquí sería: Y tú, ¿qué crees que ocurrió en la habitación 108? La película no da ninguna respuesta.

L’Ennemi está inspirada en un suceso que conmocionó a Bélgica hace unos años, y sobre el que cada ciudadano belga parecía tener su propia opinión. Stephan Streker retoma la base del caso para reflexionar sobre las fuentes de la convicción íntima, y la manera en que un drama íntimo se transforma mediante la caja de resonancia pública y mediática reservada a los representantes políticos.

La vida de Louis Durieux se convierte en pesadilla en el momento en que la esfera pública se apodera de él. Se transforma en un títere, actor de una farsa que se desarrolla en diferentes escenarios: en la comisaría, en la cárcel, en el tribunal, en la familia.

¿Qué hay detrás de su máscara? El cineasta parece preguntarnos si alguna vez llegamos a conocer realmente al otro o a nosotros mismos. La culpabilidad (o no) de Durieux es siempre evocada a través del prisma de los demás, de su mirada sobre él. En un momento se expresa sobre el tema: “Aunque yo no haya hecho nada en esta habitación, no estoy seguro de que eso me convierta en inocente”. Responsable y culpable, de todos modos.  

Además, las máscaras están en el centro de las principales escenas de la película, magnificando la vertiginosa incertidumbre ontológica de la condición humana, recordándonos que en esta comedia humana que es la existencia, nosotros proyectamos nuestros fantasmas en los demás, a falta de conocerlos. 

“La convicción íntima dice más del que juzga que del que es juzgado”, dice uno de los personajes de la película. En el papel de Louis, Renier ofrece una interpretación magistral, como receptor insondable de las dudas de cada uno. Él avanza enmascarado, en el amplio sentido del término, dando al espectador la responsabilidad de emitir un juicio moral.

L’Ennemi ha sido producida por Daylight Productions (Bélgica) y por Formosa Productions (Francia), y coproducida por Bac Cinéma en Luxemburgo y A Private View en Bélgica.

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(Traducción del francés)

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