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PELÍCULAS / CRÍTICAS Austria

Crítica: La vida que queríamos

por 

- A pesar de su agradable contexto vacacional, el drama matrimonial de Ulrike Kofler se mantiene en terreno familiar

Crítica: La vida que queríamos
Elyas M'Barek y Lavinia Wilson en La vida que queríamos

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tráiler
ficha del filme
]
, dirigida por Ulrike Kofler y distribuida por Netflix, está ambientada en Cerdeña y es la candidata austríaca al Óscar. Es más superficial que un drama conyugal habitual. Está grabada con elegancia y cuenta con buenas interpretaciones, pero no es una propuesta memorable, ya que se ajusta más a una plataforma que a un estreno cinematográfico.

El principio, incómodo, nos presenta a un matrimonio (Lavinia Wilson y Elyas M'Barek) que pierde otro embarazo y el veredicto es firme: “Después de un cuarto intento, siempre recomiendo dar un paso atrás”, dice su ginecólogo, antes de sugerirles unas vacaciones. Poco después, se van. Pero la promesa de alegría y descanso se ve interrumpida por unos molestos vecinos, que pasan sus vacaciones en familia. Difícil saber si es molesto o doloroso, ya que la Alice interpretada por Wilson se ve obligada a escuchar a escondidas lo que no puede tener, y cada cena romántica termina con la fase “¿Podrías callarte un segundo?” Después de un intento frustrado de trasladarse a otra habitación, empiezan a pasar más tiempo con la familia de al lado, ya que burlarse de su acento es mucho más divertido que sufrir por lo que salió mal por enésima vez.  

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Si nos ponemos estrictos —si no, ¿para qué estamos aquí?— el retrato de los vecinos a veces roza la parodia, con una madre joven de dos niños que aparece en topless y orgullosa de su “diploma en astrología”. Pero la vida tampoco es perfecta para esta pareja, como demostrará pronto una adolescente enfadada, en un giro oscuro: la pérdida de una pareja parece ser la ganancia emocional de la otra. En cierto sentido, es una lástima que Kofler no busque más maldad, pero eso es algo más propio de Todd Solondz, aunque La vida que queríamos es una historia mucho más accesible.

Y bastante oportuna, también, ya que famosas internacionales —como Chrissy Teigen o Meghan Markle— han hablado recientemente del dolor por el aborto espontáneo y la pérdida de un hijo. Aunque las interacciones entre Alice y los hijos de los vecinos se ven forzadas (una niña pequeña la llama “la mujer triste”), Kofler se asegura de prestar atención tanto a Alice como a su marido Niklas puesto que los continuos desacuerdos también le pasan factura a él. Después de verse obligado a sonreír varias veces al oír la frase “¿No tienes hijos? ¡Qué suerte tienes!”, él también empieza a pensar que, quizás, a pesar de todo, ellos estarán bien.

La vida que queríamos ha sido producida por las compañías austríacas Film AG Produktion, Österreichischer Rundfunk, y Netflix. Picture Tree International gestiona las ventas internacionales. Filmladen y Netflix se encargan de la distribución.

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(Traducción del inglés)

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