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TURÍN 2020

Crítica: Regina

por 

- El primer largo de Alessandro Grande, que habla del sentimiento de culpabilidad y la ausencia de un padre como figura educativa, tiene una premisa interesante pero es bidimensional en su desarrollo

Crítica: Regina
Francesco Montanari y Ginevra Francesconi en Regina

Un padre incapaz de asumir sus responsabilidades y una hija que se siente perdida, ambos atravesando una crisis vital, conforman el núcleo del primer largometraje de Alessandro Grande, Regina, el único título italiano presentado en la competición del 38º Festival de Cine de Turín, que este año se ha desarrollado de forma online. El director de Catanzaro (que ganó un premio David di Donatello en 2018 por su cortometraje Bismillah) ha ambientado su doble drama iniciático en una versión fría, gris y desconocida de Calabria donde, tras un trágico acontecimiento, tanto la joven protagonista como su mediocre padre deben atravesar un infierno antes de volver a emerger totalmente cambiados.

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Todo parece ir bien entre Regina (Ginevra Francesconi), una joven de 15 años, y su padre Luigi (Francesco Montanari), mientras hacen bromas, ríen, nadan en la piscina y hacen excursiones al lago. Todo indica que existe un gran entendimiento entre esta joven y su “padre-amigo", sobre todo porque están solos en su familia. La madre de Regina murió hace un tiempo, mientras que Luigi, que había sido bajista de estudio en Roma, ahora intenta ganarse la vida entre las montañas de La Sila en Calabria, limpiando la piscina en un gran hotel y poniendo todas sus esperanzas en una posible carrera como cantautora para su hija, ya que, según algunos, “podría tener éxito en un concurso de talentos”. No obstante, a pesar de todo su cariño, algo no acaba de funcionar con este padre que roba botellas de cerveza mientras está de servicio y esconde cajas de champán en el maletero de su coche.

Aproximadamente diez minutos después de comenzar la película, tras disfrutar de una jornada pescando trucha arcoíris en el lago, Regina y su padre protagonizan un trágico incidente cuando regresan a la orilla en su pequeño bote, golpeando a un buzo que nadaba donde no debía. Desgraciadamente, dado que los barcos no están permitidos en el lago, ellos tampoco deberían estar allí. En el espacio de unos segundos, Luigi toma una decisión: deben huir. Tras este impactante evento, los protagonistas se embarcan en un crescendo de ansiedad y sentimientos de culpa, que afecta especialmente a la adolescente, mientras que su padre se esfuerza por dejar todo atrás y se niega a enfrentarse a la realidad. Mientras la situación se tensa a su alrededor, todavía parece posible que los protagonistas se salgan con la suya, pero su conciencia los carcome, provocando resultados devastadores.

El tema que explora la película resulta a la vez interesante y oportuno: se trata de la desaparición de la figura paterna como modelo a seguir, en un momento en el que los padres a menudo demuestran ser más inmaduros que sus hijos. El espectador experimenta un sentimiento de inquietud ante la equivocada decisión del padre, y siente lástima por la chica, perdida y abandonada en su agonía. Sin embargo, tal vez fue un error poner demasiado énfasis en este aspecto de la película, que corre el riesgo de reducir a sus personajes a figuras bidimensionales: la angustia de Regina y la negación de Luigi. En medio de montañas verdes y lagos prístinos, el director (que también escribió el guion junto a Mariano Di Nardo), sí alude a la existencia de un submundo criminal en la zona (dedicado, en este caso, al comercio ilegal de artefactos arqueológicos), pero se trata de un elemento deliberadamente relegado a un segundo plano. Incluso la ambición de Regina por convertirse en cantante parece algo desconectada del resto de la película, transmitiendo la sensación de que solo se incluye para ilustrar los niveles de ansiedad de la joven, tan altos que la llevan a abandonar sus pasiones, así como para regalarnos algunos momentos musicales que se distinguen por el estilo intenso aunque imperfecto de la protagonista, que no resulta para nada desagradable.

Regina es una producción de Bianca Film junto a Rai Cinema, en colaboración con Asmara Films. La cinta se estrenará próximamente de la mano de Adler Entertainment.

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(Traducción del italiano)

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