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SUNDANCE 2021 Competición World Cinema Dramatic

Crítica: Hive

por 

- El primer largo de la directora kosovar Blerta Basholli cuenta la inspiradora historia real de un grupo de mujeres y su lucha, perseverancia e ingenuidad

Crítica: Hive
Yllka Gashi en Hive

Basada en hechos reales, la ópera prima de la directora kosovar Blerta Basholli, Hive [+lee también:
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entrevista: Blerta Basholli
ficha del filme
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(que acaba de tener su estreno mundial en la Competición World Cinema Dramatic del Festival de Sundance), narra la historia de una mujer que se enfrenta a los prejuicios y la incertidumbre en un pequeño pueblo, mientras inspira a las mujeres de su comunidad para tomar el control de su propio destino.

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Fahrije (interpretada por Yllka Gashi, un auténtico descubrimiento en su primer papel en un largometraje), es una mujer en la treintena cuyo marido, junto con muchos otros hombres del pueblo de Krushë e Madhe (o Velika Kruša, en serbio), ha muerto o desaparecido en medio de una masacre durante la Guerra de Kosovo en 1999. La mujer vive con su suegro, Haxhi (Çun Lajçi), su hijo pequeño y su hija adolescente.

El caso de Fahrije es una rareza en las zonas rurales y profundamente patriarcales de Kosovo, ya que la mujer conduce hasta su trabajo en Pristina y cuida de las abejas de su marido Agim en el pueblo. Cuando las mujeres de la aldea descubren que una ONG está dispuesta a pagar por sus clases de conducir para que les sea más fácil encontrar trabajo, todas se muestran reticentes. Una de ellas informa a Fahrije sobre los rumores que está generando su estilo de vida "emancipado". Una mujer que se sienta sola en una cafetería o conduce un coche es considerada una vergüenza para la familia, y hasta la propia hija de Fahrije la llama puta en una escena particularmente dolorosa. No es necesario dar más detalles sobre lo que opina Haxhi al respecto.

Sin embargo, la protagonista no permitirá que esto la detenga, y decide reunir a las mujeres en su casa para preparar ajvar, un popular condimento de los Balcanes a base de pimiento asado. Un supermercado de la zona está interesado en venderlo, por lo que comienzan a producir decenas de frascos. Desgraciadamente, alguien entra en su casa y destruye el primer lote. A partir de ese momento, Fahrije se verá obligada a luchar no solo contra la pobreza y la incertidumbre (ya que ni siquiera puede comenzar su luto hasta que encuentren los restos de Agim), sino también siglos de patriarcado.

Basholli presenta la historia como un relato inspirador sobre la fuerza, la perseverancia y el ingenio de las mujeres, pero la película es mucho más compleja y oscura que la típica cinta mainstream que trata sobre el triunfo frente a la adversidad. El rural de Kosovo es abrasador y polvoriento durante los meses de verano, los hombres son rudos y profundamente misóginos (en una escena, Fahrije tiene que defenderse de un violador), mientras que en el país reina el desorden. La mujer solo disfruta de breves momentos de soledad en la ducha, y estas escenas, a menudo emotivas, representan un cambio más que bienvenido comparado con los exteriores brillantes y el ruido nervioso del pueblo.

La directora demuestra una habilidad considerable para construir los personajes y trabajar con los actores, especialmente con la intensa Gashi. El director de fotografía alemán Alex Bloom ofrece un trabajo sólido con la clásica cámara en mano, casi siempre centrada en Fahrije, y captura de manera realista los exteriores de la aldea y los estrechos interiores. La banda sonora del compositor suizo Julien Painot es elegante y se emplea con moderación, sin recurrir a melodías balcánicas demasiado obvias.

Mientras Basholli decide prescindir de los montajes musicales (solo hay una escena vibrante con mujeres bailando en la cocina) y de escenas triunfales edificantes que serían casi una obligación en Hollywood, la película permite una mayor reflexión y una visión sobria de los acontecimientos que se representan, asegurándose de que el espectador sepa que esto no es un cuento de hadas. Sin embargo, en la segunda mitad de la cinta, esta pierde algo de impulso y se ve obstaculizada por repeticiones innecesarias.

Hive es una coproducción entre las kosovares Ikonë Studio y Industria Film, la suiza Alva Film, la macedonia Black Cat Production y la albana AlbaSky Film. LevelK se ocupa de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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