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IFFR 2021 Limelight

Crítica: Suzanna Andler

por 

- Charlotte Gainsbourg ofrece una extraordinaria interpretación en la adaptación bastante radical de una obra de Marguerite Duras que firma Benoît Jacquot

Crítica: Suzanna Andler
Charlotte Gainsbourg y Niels Schneider en Suzanna Andler

“¿Tú nunca has pensado que hay otra cosa? ¿Otra historia que no conocemos? ¿Que no vemos?” En su nueva película, Suzanna Andler [+lee también:
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, estrenada en la sección Limelight del 49º Festival de Róterdam, Benoît Jacquot juega al escondite, a las cosas no dichas de una forma muy sutil, que rompe la superficie de un universo encorsetado por las convenciones, por las sucesivas revelaciones que se convierten en mentiras.  

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Una adaptación de una obra de Marguerite Duras que ofrece a Charlotte Gainsbourg el extraordinario papel de una mujer burguesa que se encuentra en la encrucijada (dividida) entre su vida de esposa y madre que aspira a la renovación y al amor, pero presa de sus propias contradicciones. La actriz se entrega por completo a su interpretación, escrutada hasta la más mínima emoción por la sobriedad extrema de los decorados y de la puesta en escena escogidos por el director. Una apuesta que plantea unidad de tiempo (de 11:25 a 19:00 horas) y de lugar (una lujosa villa de ocho habitaciones a orillas del Mediterráneo, con su amplia terraza y su pequeña playa en la planta baja) y de acción (¿Qué elegirá Suzanna? ¿El marido o el amante? ¿La vida o la muerte? ¿La verdad o las caras falsas?), repleta de diálogos que exigen ciertas dosis de apertura y de paciencia por parte del espectador, pero que mantiene su línea y gana en densidad con el descubrimiento progresivo de la complejidad del personaje principal.

“Ya sabes, no tengo nada extraordinario, te lo aseguro. Soy una de las mujeres más frustradas de la Costa Azul. –Eso no significa nada, ya lo sabes.” Son las 11:25 y Suzanna Andler, una cuarentona muy elegante (botas, abrigo de piel, vestido negro muy corto y muy convencional, cabello corto) visita una magnífica villa guiada por Monsieur Rivière (Nathan Willcocks), que conoce muy bien a su marido, el rico Jean Andler. Suzanna, que se queda sola en el lugar y promete una respuesta para última hora de la tarde, cuando hable con su esposo que se ha quedado en su casa de París, se reúne pronto con su amante, Michel (Niels Schneider, dotado de su encanto y carisma habituales), que luego se irá para volver más tarde. Entre tanto, Suzanna se encontrará en la playa con Monique (Julia Roy), una conocida local, y discutirá con Jean por teléfono.

Este es el marco, en apariencia transparente, de una obra mucho más opaca que disecciona con el bisturí de las palabras los sentimientos a flor de piel (bajo el barniz de la distinción de las clases más privilegiadas de los años 60) de una mujer atrapada en la trampa de un matrimonio adinerado y del paso del tiempo. Una situación repleta de paradojas que la película desentraña como una laguna en la que nos sumergimos para descubrir cada vez más mentiras y más facetas de la realidad interior de esta mujer, sin que podamos distinguir entre verdadero y falso, como en un sueño que se extiende hasta el anochecer.

Con una cámara muy fluida (gracias al director de fotografía, Christophe Beaucarne), Suzanna Andler consigue trascender el ascetismo de su atmósfera “teatral” y de experiencia cinematográfica (algo que dividirá a los espectadores) y constituye una de las mejores películas recientes de Jacquot.

Suzanna Andler ha sido producida por Les Films du Lendemain. Les Films du Losange gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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